Trix, hembra de tiranosaurio rex, pieza central de muestra en París

París. El impresionante animal mira directamente a los ojos, con su gran boca abierta, en posición de ataque: uno de los esqueletos de los tiranosaurios rex (T-Rex) mejor conservados del mundo se expone desde este miércoles en París.

Es la primera vez que Francia acoge un fósil de esa especie: su nombre es Trix, una hembra dinosaurio de cuatro metros de alto y 12.5 de largo, cuyo peso se aproximaba a las nueve toneladas.

En el Museo Nacional de Historia Natural, Trix, que vivió unos 30 años, se muestra desafiante con su cráneo de 1.5 metros girado hacia el público, a la altura de los ojos, exhibiendo sus numerosas vértebras y su cola de cuatro metros.

Este esqueleto casi completo e increíblemente bien conservado permite observar en detalle la materia y los diferentes matices de colores de sus 250 huesos, pese a tener una antigüedad de 67 millones de años.

Trix es una obra mayor de la de la naturaleza, explicó Bruno David, presidente del Museo Nacional de Historia Natural. T-Rex como éste sólo se han encontrado tres o cuatro en dos siglos.

Descubierta en 2013 en Montana, Estados Unidos, por un equipo de paleontólogos del Museo Naturalis de Holanda, la vieja dama tuvo una vida movida.

Fue una verdadera guerrera: su esqueleto revela marcas de combates, así como de enfermedades crónicas. En la mandíbula inferior, tres agujeros visibles corresponden a una mordida, seguramente de otro tiranosaurio, explica Ronan Allain, comisario de la exposición y paleontólogo del museo.

Destacan, asimismo, las marcas de una infección grave que carcomió un hueso de su hocico y rompió al parecer cuatro de sus costillas.

La exposición, que será clausurada el 2 de septiembre, se sume además en el universo de Trix para explicar lo que eran sus ancestros o de qué manera vivían, a través de fósiles, fichas cronológicas y filmes que llevan al espectador al mundo del Cretácico superior y de la paleontología.

El museo montó además para la ocasión un edmontosaurio conservado en partes desde hacía más de un siglo. Incluso con sus 10 metros de largo, sus tres hileras de dientes y su pico de pato, este dinosaurio herbívoro no era más que un gran conejo para el apetito carnívoro del T-Rex.

Los niños, grandes admiradores de los dinosaurios, podrán además tratar de escapar a Trix pedaleando, bailar con estos animales e incluso presenciar la eclosión figurada de un huevo.

 

Fuente: La Jornada

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