Cirque du Soleil cautiva a 6 mil con la música de Soda Stereo

Unos 32 artistas participan en Sept7mo Día; reviven éxitos de la banda argentina; narran en 20 actos la historia de un joven que cambia su realidad a partir de canciones

Son las 11:23 pm y al fondo suenan los últimos acordes de “De música ligera”. Una larga fila de acróbatas se precipita y salta sobre el escenario. Visten con licras de colores eléctricos. Brillantes rojos y azules resaltan entre la oscuridad. De lejos, da la impresión de que arriba de ellos flota una nave galáctica que proyecta los rostros de Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti, los integrantes de la mítica banda argentina Soda Stereo.

Exactamente hace 10 años el público los contempló por última vez en un mismo escenario, Me verás volver, era el nombre de un breve tour de reencuentro tras una despedida, también de 10 años. Pero como dice Alberti, Soda Stereo nunca se acabó. Eso lo saben las cerca de 6 mil personas que la noche del martes se dieron cita en el Palacio de los Deportes para disfrutar de Sept7mo Día, una de las experiencias sonoras y artísticas más ambiciosas del Cirque du Soleil.

Tras un recorrido por siete países de América Latina, el espectáculo llegó a la capital con una temporada que durará hasta el 28 de diciembre y que dejó tras de sí un estreno épico.

  • El Dato: La compañía de circo y el productor tardaron dos años en terminar de montar el espectáculo.

Casi dos horas antes, a las 9:45 pm,  las luces del Domo de Hierro se apagaron. Una voz en off aseguraba al público que era parte de un triángulo al que sólo podían acceder Cerati, Bosio y Alberti. Instantes después aparecía el planeta Soda Stereo. Hongos psicodélicos se iluminaban al calor de los gritos. En la escena aparece un joven enjaulado, que, sin entender lo que  sucede, recibe unos audífonos que le dan el poder de elevarse mientras retumba “Cae el sol/planta”  y al son de “Picnic en el 4toB/ Te hacen falta vitaminas/ Mi novia tiene un bíceps”… crea una civilización que vive de la música y habita en su mundo interior.

Fuera del planeta se oyen suaves coros que terminan las sílabas de cada estrofa. Una mujer -pez nada en un cubo y la “noche” se cubre de estrellas; suena “Cuando pase el temblor”. En la pantalla de fondo aparecen los nombres de Lima, Chile, Buenos Aires… México y la voz en off sólo atina a decir: ¡Fuerza México!. Ellos tampoco olvidan a nuestros muertos.

Llega el turno de “En la ciudad de la furia”, hombres caen y se elevan con la facilidad de una pluma. Las luces se vuelven azules. Y llega la nostalgia con “Té para tres”.

Casi es el final, Soda revive en los acordes de la guitarra y el bajo /“Ella durmió al calor de las masas, y yo desperté queriendo soñarla”/,  el público se para.

Más de 32 artistas surgen de la oscuridad. Al fondo, en la pantalla, aparece un ¡Gracias totales!, a  lado, una foto de Cerati, el irremplazable Cerati.

 Fuente: La Razón/Martha Rojas

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