Llega a México la artista que pinta las energías de Perú

La creadora andina presentó en el marco de Viva Perú 25 piezas, parte de la muestra El jardín de los sueños; explora la espiritualidad, la naturaleza…

Como parte de una búsqueda incansable de la transformación espiritual, hace diez años, Kylla Piqueras se retiró a vivir sola a una poblado cercano a la Cordillera de los Andes. Alejada de todo lo que le parecía común y seguro comenzó una producción artística inspirada en la tradición renacentista y el servicio a algo superior que ella denomina energía.

En el marco del festival Viva Perú 2017, dirigido por Ingrid Yrivarren, directora de VIVA en el Mundo, la artista peruana presentó una colección de 25 piezas reunidas en la exposiciónEl jardín de los sueños en la Galería Alfredo Ginochhio, que estarán exhibidas hasta fin de año.

El jardín de los sueños rinde tributo al arte ancestral y renacentista. A un oficio que muchas veces en el arte contemporáneo ya no esta claro. De hecho El jardín de los sueñosparte de El jardín de las delicias, del Bosco, que es una obra que yo admiro muchísimo, la evoca porque coincide con la visión de las multidimensiones que yo tengo. Es como en lo sueños en donde no hay nada claro y no necesariamente hay un hilo racional”, aseguró la artista a La Razón.

Paisaje solar, 1.10 x 0.90 m, técnica mixta sobre balleta tradicional.

Para la creadora multidisciplinaria el arte es una manera de vincularse con la naturaleza, un servicio y una forma de comunicación mágico-religiosa que las culturas ancestrales conocían a la perfección.

En ese sentido el objetivo de los artistas -dice- es ser un agente transformador.

“El arte es un servicio. Estás aquí por algo y existe un sentido del por qué. A veces se nos escapa eso. Los antiguos sabían eso perfectamente. Tenían la visión de que todo está vivo. Yo siento que es algo que traigo interiormente como si me dijeran: ‘Habla porque la vida se nos está acabando’. Siento que voy a proponer otras instancias que nos abran otras posibilidades de la existencia”, agregó. 

Además de artista, Kylla es bailarina e investiga las propiedades de las plantas medicinales de Perú.

En algunas de sus piezas se pueden apreciar texturas que reproducen la piel de las cebollas o las ramas  integrando expresiones de arte popular, ancestral y contemporáneo en un lenguaje único. De esta manera recrea un sincretismo cultural consistente, sinérgico y potente.

Paisaje solar II, 2.10 x 1.40 m, técnica mixta sobre balleta tradicional de oveja.

Para ella la máquina que mueve el mundo es el amor, pero no entendido desde una manera romántica, sino como una serie de actos que desde tiempos inmemoriables nos permite estar en el mundo. Un tipo de energía.

“Nosotros somos un receptáculo de amor, yo que siento los actos de amor son lo que nos permite estar aquí y a veces tienen que pasar cosas terribles para llegar a ese lugar más humilde tuyo y saber que estás bendecido. Yo elijo caminar así con esa conciencia en mi vida, sabiendo que tu vida, la mía, la de todos nosotros son sagradas”, concluyó.

 Fuente: La Razón/Martha Rojas

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