Vivimos en una sociedad que está en crisis de pensamiento: Miguel Littin

El cineasta chileno Miguel Littin (Palmilla, 1942), referente de una cinematografía comprometida con las realidades sociales de América Latina, expresó: Vivimos en una sociedad que se transforma cada día, en un mundo de grandes confusiones y crisis, una de ellas muy profunda en cuanto al pensamiento y la ideología. Las crisis de las izquierdas en la región son una verdad, como lo es el fracaso irrefutable de la derecha.

El director, de 75 años de edad, subrayó en entrevista con La JornadaComo dijo Carlos Fuentes, hemos sido capaces de crear obras portentosas en novelas, teatro, cine, música y en el arte, pero en la política hemos imitado de manera constante los modelos de las grandes metrópolis y construido nuestras sociedades con base en retazos y fragmentos de lo que ha caído, ya sea el capitalismo o el socialismo, pero nuestro gran proyecto histórico, cultural, social y económico latinoamericano aún no surge.

Miguel Littin recibirá, la noche de este martes, la Medalla Cineteca Nacional por 50 años de trayectoria, la cual incluye dos postulaciones al Óscar: en 1976 por Actas de Marusiay en 1983 por Alsino y el cóndor.

Además, destaca su primer largometraje El Chacal de Nahueltoro(1969), que realizó cuando tenía 26 años y lo colocó como uno de los representantes del naciente nuevo cine latinoamericano, cuya corriente autoral unía la protesta y las inquietudes de los sectores violentados por la derecha política, las dictaduras y los gobiernos brutales del sur del continente americano.

Cada filme tiene su época

Sobre su obra, Littin recapituló: “Cada filme tiene su época y su tiempo. Mi primer largometraje, El Chacal de Nahueltoro, marcó profundamente mi vida. Por eso abandoné Santiago (de Chile) y me fui a buscar al hombre en su condición y esencia, entre las piedras y aguas turbulentas del río Ñuble, así como en las montañas perdidas. Eso de alguna manera fue un descubrimiento para reconocer que el chileno pobre, ignorante, alcohólico y analfabeto existía y era necesario reformar la realidad”.

Agregó que La tierra prometida “es una película que amo mucho y se ha visto poco; en ella se narra la alegoría de lo que fueron las luchas campesinas. De ahí salté, siguiendo en la trilogía del hombre y su lucha, a Actas de Marusia en Chihuahua, pero siempre mantuve incólume el estilo, la forma de ver y la estética. En todas estas cintas se encuentra algo que no puedo separar de mi existencia”.

 

El recinto realizará una retrospectiva del cineasta Miguel Littin, del 7 al 19 de noviembreFoto Ana Mónica Rodríguez

El realizador recordó su exilio y la época en que entró a su país de manera clandestina en una aventura que quedó plasmada en un libro de Gabriel García Márquez, La aventura de Miguel Littin: clandestino en Chile (1986), y en un documental del realizador, Acta general de Chile (1986).

Chile ha sido una motivación permanente en mi vida. Ver el país y a las personas, de recuperar algo de esa sensación histórica en la cual vivimos cuando era presidente Salvador Allende fue una necesidad vital para mí y por eso busqué la forma de regresar y sobrevivir en situaciones difíciles.

Su próxima cinta, sobre un poeta de su país

El reconocimiento que le harán, el director chileno lo asume con agrado, pues afirmó: Los tiempos de mi exilio mexicano marcaron mi vida y mi obra para siempre. México no es mi segunda patria, sino mi otra patria. Tengo muchos amigos aquí y filmé tantas películas en este país que siento como si no hubiera pasado el tiempo, ni una hora ni un minuto.

Miguel Littin, quien fundó y dirige el Instituto de Altos Estudios Audiovisuales en la Universidad de O’Higgins, además trabaja de manera paralela en un proyecto cinematográfico sobre un gran poeta chileno tan grande como Neruda, pero que es muy desconocido, incluso en Chile.

El cineasta será reconocido este martes a las 19:30 horas en la Sala 10 Luis Buñuel, donde se proyectará del 7 al 19 de noviembre un ciclo con 12 largometrajes de su autoría.

La Medalla Cineteca Nacional es un premio sin periodicidad que rinde homenaje a directores extranjeros y se acompaña de una retrospectiva. Ha sido entregada al franco-griego Costa-Gavras y al canadiense Atom Egoyan en 2015, y al argentino Adolfo Aristarain en 2016.

 

Fuente: La Jornada/Ana Mónica Rodríguez

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