Lamentan ganadores de premio de la Juventud discriminación hacia indígenas

La discriminación hacia los indígenas permanece y es mayor para las mujeres, lamentaron Carolina Santos y Ricardo Pablo, galardonados con el Premio Nacional de la Juventud

 La discriminación hacia los jóvenes indígenas permanece en el país y es mayor para las mujeres, afirmaron Carolina Santos Segundo, de origen mazahua, y Ricardo Pablo Pedro, de raíces zapotecas, galardonados con el Premio Nacional de la Juventud.

Santos Segundo, originaria de San Nicolás Guadalupe, en San Felipe del Progreso, Estado de México, es la sexta de nueve hijos que tuvo que enfrentar el reto de que “la escuela es sólo para los varones”.

Las condiciones de vida en mi familia y en mi comunidad hicieron que lograrlo fuera muy poco probable, la sociedad esperaba otra cosa de mí; me decían que para ser mamá no se necesita estudiar.

Que una mujer no se muere si no estudia, como hija no debía ir a la escuela, eso era para mis hermanos; así es como inicié una defensa de los derechos humanos desde el momento en que tomé decisiones sobre mi propia vida”, recordó.

La indígena mazahua fue una de los 20 galardonados con el Premio Nacional de la Juventud, en la modalidad de Distinción Derecho Humanos Categoría B.

Santos Segundo cuenta con una licenciatura en Comunicación Intercultural, por la Universidad Intercultural del Estado de México, y actualmente estudia la maestría en Humanidades con enfoque de investigación en ética, de la universidad autónoma de su entidad.

Su trabajo en defensa de los derechos humanos la ha llevado a participar en la edición 16 de la Sesión del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU.

“Lanzamos la primera agencia de mujeres indígenas y afrodescendientes en la ONU; mi familia quizá no dimensione lo que es hablar de la ONU, porque puede sonar a algo muy lejano para ellos.

“Vivimos cosas bonitas, pero han sido más los momentos difíciles, ha sido difícil pensar que yo era rebelde y no iba a cambiar mi manera de pensar”, compartió Santos Segundo.

UN ZAPOTECO EN EL MIT

 Pablo Pedro, nacido en 1989 en Tuxtepec, Oaxaca, es el primer indígena zapoteco que estudia, actualmente, un doctorado en química en el Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT).

Vivió su infancia entre Oaxaca y Morelos junto con sus cinco hermanos y su madre, vendiendo limones y dulces, debido a su complicada condición económica, acentuada por la ausencia del padre.

Vivimos en un mundo y un país con una mala costumbre de juzgar a las personas por su forma de vestir, hablar e, incluso, por el color de su piel, alguien se burlaba de mis huaraches, éstos que hoy traigo, me dicen ‘indio huarachudo’.

Yo les contesto, mis huaraches han viajado por el mundo, son el medio para ir de un lugar a otro, en la vida hay que llegar con tus raíces, de aquí para allá”, señaló.

El futuro doctor en química por el MIT agradeció el apoyo de su madre, quien le impulsó para estudiar en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en donde vendía dulces para mantenerse.

Ahora, en el MIT, en ocasiones renta el cuarto de su habitación para ayudar a su madre a pagar el tratamiento de cáncer cerebral que padece su hermana.

La entrega del Premio Nacional de la Juventud fue encabezada por el subsecretario de Planeación, Evaluación y Desarrollo Regional de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), Francisco Javier García Bejos, y el director general del Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve) José Manuel Romero Coello.

Fuente: Excelsior/Redacción

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