“Sistema oral fracasa por falta de capacitación, malos jueces…”

El experto afirma que hay solución; lamenta que escuelas de Derecho no hayan adaptado planes de estudio para las nuevas exigencias; transición fue apresurada, dice

Para evitar que el sistema penal acusatorio se conveirta en un lastre lo primero es reconocer que fracasó, pero al mismo tiempo admitir que tiene muchas ventajas sobre el inquisitivo, en el cual la víctima ni siquiera era parte del proceso, considera el maestro Eduardo López Betancourt, exdirector de la Facultad de Derecho de la UNAM y experto en el tema.

En entrevista para La Razón el jurista explicó que el punto débil del sistema oral es la falta de capacitación del personal encargado de tener el primer contacto con los afectados y también de los jueces y abogados, pues su mentalidad no ha cambiado.

¿Cuál considera que es uno de los mayores retos que enfrenta el sistema jurídico y penal en México? Ahora estamos trabajando intensamente en la cuestión de juicios orales, que es de alguna manera el punto más relevante al que se está enfrentando el mundo del Derecho en México.

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Estamos dando un paso del sistema tradicional impositivo, imperativo, dictatorial para un derecho penal democrático, con mayor participación de la víctima, y en donde sin duda se da una apertura y un cambio distinto para entender, pues lo que constituye el drama social más grande, que es la seguridad.

El Jefe de Gobierno, Miguel Mancera, advirtió que este modelo podría operar como una puerta giratoria… El doctor Mancera tiene toda la razón, evidentemente tiene una apreciación autorizada con la información de primera mano y ello le permite hacer una aseveración muy correcta de fracaso, así es como lo podemos denominar, el fracaso de los juicios orales, y esto se debe a que no hubo la debida capacitación, la base de sustentación del juicio oral en materia penal, porque son distintas áreas, distintas especialidades, la base de sustentación es el policía, y es al único al que no se capacitó, se improvisaron capacitaciones a nivel de abogados, jueces, incluso en el aspecto material se crearon salas, pero lo que no se hizo nunca, o por lo menos no con la seriedad que se reclama, es la formación del buen policía.

“Estamos trabajando en la cuestión de juicios orales, que es de alguna manera el punto más relevante al que se está enfrentando el mundo del Derecho en México. Estamos dando un paso para un Derecho penal democrático”

Seguimos teniendo a un policía inepto, ignorante, ajeno a su responsabilidad social y en eso va el fracaso total, porque el policía es el primero que conoce y tiene el trato con el hecho delictivo, y tiene que estar preparado en cómo atenderlo, cómo cuidar los elementos que participaron, cómo considera la flagrancia y si a esto le agregamos que los jueces no han sido lo suficientemente capaces de entender que los derechos de los presuntos tienen que estar en una combinación adecuada sin que esto implique un beneficio ilimitado, debe estar en combinación adecuada con la de la víctima, que es a la que hemos olvidado.

¿Cuál es el papel de los jueces en este fracaso? Los jueces, con gran torpeza, y así es como hay que señalarlo, están siendo imprudentes y dejando salir porque faltan elementos que en un momento dado, pues no hay las condiciones para tenerlos a la mano y que hay que suplirlos con algunas consideraciones que tengan validez. Tampoco se trata de inventar delitos, y con una ligereza, por no existir alguna prueba que pueda convencerles, sueltan al delincuente en riesgo de la sociedad. A eso se refiere la puerta giratoria.

Hay que tener criterio, tener en un momento dado que entender si no están todos los elementos hay aspectos supletorios, no necesariamente tienen que darse sino con un sentido común, dándole valor a los elementos que hay consecutivos del delito, a la conducta, a la antijurídica y no precipitarse. Lo que en este momento pasa con los jueces en el ámbito oral es que se precipitan en concederle la libertad en riesgo de la sociedad y es lo que deben evitar. Es más fácil para un juez oral decir: vete a la calle hasta que no me traigan todas las pruebas, a indagar, a darse la tarea seria de buscar elementos probatorios del hecho delictivo que en un momento dado puedan suplir a otros que tengan la posibilidad de decidir en bien de la sociedad. Ha habido irresponsabilidad de los jueces y la falta de preparación policiaca es patética, no creo que haya una duda.

El problema al que nos hemos enfrentado es la parte, los jueces no han entendido, ellos creen, porque fueron preparados y levantó la mano un grupo de jueces secretarios y en unas cuantas semanas irresponsablemente se les dijo van a ser jueces, y porque se visten con una toga con un birrete, consideran que esa es la fórmula para ser juez y hay fórmulas para ellos matemáticas simplistas, el Derecho no puede ser matemático, es humano, tiene que haber un sentimiento por parte del juez.

El sistema oral ha fracasado y es lo que hay que entender, no hay mejor fórmula para el gobernante que aceptar el error. Eso no implica que no se pueda mejorar, eso no implica que no se pueda superar el fracaso.

¿Se debe volver entonces al sistema anterior? Eso ni si quiera debemos pensarlo ni lejanamente. El sistema anterior era perverso, dictatorial, tiránico, en donde había un abuso por parte del MP, en donde la víctima no existía, jurídicamente hablando, y no tenía participación del proceso.

¿Cómo hacer funcionar los juicios orales? Primero, capacitar a los abogados. En esta Facultad no hemos cambiado el plan de estudios. Hay que hacer un nuevo plan de estudios, donde la base sean los juicios orales, penales, familiares, o sea, hay que darle un distinto aspecto a la formación del abogado, otra mentalidad en la que la apertura sea lo fundamental. El juicio oral es algo noble, algo muy importante para una sociedad que busca en la justicia su mejor aliada, pero tiene que ser bien hecho, no puede ser improvisado, el tiempo se nos vino encima, la capacitación no se hizo, los planes de estudios de las escuelas de derecho no se cambiaron.

Lo más triste es que tenía esto muchos años y nunca se preparó y como pasa siempre en México a última hora, y eso es dramático, cómo última hora, cómo de un día para otro, a principios del 2016 ya estaban todos angustiados, los gobiernos de los estados, cuando tuvieron muchos años para capacitar al personal, no lo hicieron, nunca se preocuparon , al contrario hubo situaciones incorrectas, se dio mucho dinero para este efecto y no se conoce su destino.

Lo que hay que hacer es caminar, vamos a formar policías, tenemos que pensar en el perfil los abogados, hay que hacer empezar ya, de inmediato, no estar esperando a un proyecto a largo plazo, entender que esto hay que hacerlo, que hay que trabajar mucho y entre más pronto mejor, es lo que tenemos que privilegiar.

 Fuente: La Razón/Javier Chávez

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