Viven en situación de calle cuatro mil 550 personas en la CDMX

La mayoría son hombres, según la Secretaría de Desarrollo Social capitalina; muchos de ellos caen en adicciones

Alma tiene 36 años de edad y nueve hijos, a unos ya no los ve porque viven con la familia de su expareja, de otros sólo sabe que viven en la calle y a pesar de tener un techo donde dormir también duerme en la calle.

Detalló que al enterarse que una de su hijas se embarazó a los 15 años, regresó a su adicción “más fuerte que nunca”, esto lo dice mientras sostiene una estopa con activo.

Ésta es una de las historias de las personas que viven en la calle, situación en la que se encuentran alrededor de cuatro mil 500 personas tan sólo en la Ciudad de México.

El dato:

  • El 86 por ciento de las personas que viven en la calle son hombres y el 14 por ciento restante, mujeres

De acuerdo con el secretario de Desarrollo Social capitalino, José Ramón Amieva, la mayoría de las personas que viven en la calle son personas adultas con una cifra mayor al 50 por ciento, después le siguen los jóvenes, adultos mayores y menores de edad.

Agregó en entrevista para Notimex que según sus investigaciones la población en situación de calle va por la tercera generación, es decir, las personas que se detectaron en situación de calle ya han tenido hijos que a su vez se han convertido en padres, aunque dichas generaciones no conviven pues se han separado por algunas diferencias.

El funcionario indicó que se tiene cuenta de la existencia de alrededor de 252 puntos en donde duermen o se agrupan estas personas, más de 50 por ciento de ellos se ubica en la delegación Cuauhtémoc.

“Podemos decir que se forma un corredor desde la parte del Centro Histórico hasta la parte de la Basílica de Guadalupe, en donde encontramos que estas personas en la calle desarrollan su vida”.

José Ramón Amieva, secretario de Desarrollo Social de la CDMX

La neuropsicóloga de la Universidad Iberoamericana, Laura Cecil, explicó que las sustancias tóxicas deterioran de manera importante las funciones cerebrales y físicas de quienes las consumen y se presentan en el mediano y largo plazo, lo que limita las conexiones a nivel cerebral que podría derivar en una muerte neuronal.

En entrevista, dijo que uno de los factores que obligan a este grupo vulnerable a permanecer en las calles es el estigma de marginación, que a nivel emocional genera baja autoestima, los niños, al nacer en las calles, señaló “ya son hijos de la calle”.

Cecil explicó que los niños que nacen en esta situación manifiestan estados de alerta más elevados y tienen un perfil psicológico de adaptabilidad, “si no se adaptan, si no
están alertas a los peligros, se mueren, es una cuestión de supervivencia”, además, expuso que la exposición prolongada a sustancias tóxicas afecta de manera importante el
área del lóbulo central frontal, “que es la que nos hace seres sociales”.

Angelita, una mujer de 72 años de edad, vive en una casa improvisada con lonas, cartones y propaganda electoral de otros años y ya lleva 15 años, la comparte con su hijo Melitón, de 36 años, pero otros de sus hijos se encuentran en otras zonas.

Recuerda que su hijo no tiene acta de nacimiento, pues su padre dijo que no tenía importancia el tema, añade que pese a estar en estas condiciones “aquí tengo todo”.

Al respecto, el titular de la Secretaría de la Desarrollo Social de la Ciudad de México detalló que a “muchos de los niños cuando son pequeños los dejan al cuidado de los
abuelos, es un tema preocupante, porque son mujeres jóvenes que tienen una adicción, sobre todo a estos solventes inhalantes que generan en menos de cinco años daños
que son irreversibles para el cerebro y que les genera una esclavitud y todas las acciones que realizan en calle las hacen para abastecerse de ese tipo de drogas”.

Indicó que las personas que viven en la calle con sólo 10 pesos pueden conseguir mona, que es una estopa o tipo de tela embebida con solventes, en tanto que el bote tiene un costo de 40 pesos, y comen en su mayoría hidratos de carbono o refrescos, es decir que no llevan una alimentación adecuada.

La directora de Casa Yolia, institución de asistencia social que atiende a hijos de personas en situación de calle e inmigrantes, y a niñas de grupos vulnerables, Mónica
Rábago, recordó que en los años 90, cuando el fenómeno de los niños de la calle comenzaba a ser perceptible, ha sufrido constantes modificaciones.

En 2010, junto con otras dos instituciones, realizó una investigación que arrojó que la situación se complica debido a las redes de narcomenudeo y trata de blancas, de las
cuales los niños son presa fácil, además, muchos han cambiado la calle por hoteles de paso ubicados predominantemente en la zona centro de la ciudad y en donde por 80
pesos tienen un espacio privado en el que sin ser molestados por policías pueden consumir sustancias tóxicas.

También explicó que muchas salen de sus casas ante un contexto de violencia, aunado incluso a abusos sexuales, después, por lo general tienen una baja autoestima y en las calles logran sentirse parte de un grupo.

 Fuente: La Razón online

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