La mala aplicación del Nuevo Sistema Penal tiene una víctima, se llama Juan

En la justicia de a pie, la que viven los ciudadanos, el barrio, en este caso de la delegación Iztapalapa, tiene algo qué decir: hay desconfianza en la aplicación de la justicia; pactos de silencio respecto al delito y policías que se sientan en fondas sin pagar lo que consumen. El Nuevo Sistema de Justicia Penal se extingue ahí, apenas pisa el barrio…

Juan, personaje analfabeto de Iztapalapa, se declarará culpable el próximo lunes de un crimen que no cometió (asegura siempre) por consejo de su defensor de oficio. Eso es lo que ha alcanzado a entender que le ofrece el sistema de juicios orales. Pero Juan parece ser culpable no de narcomenudeo y de portación de armas (ambas, asegura, se las plantaron los policías que, para acusarlo, no tienen ninguna prueba, sólo su palabra), Juan parace ser culpable de vivir en un barrio donde la idea de justicia no ocupa un lugar privilegiado.

Los vecinos de Juan relatan cómo es la seguridad del barrio, lo cual puede atestiguarse sin mucho trabajo: asaltos con cuchillo, bolsos arrebatados de las manos de sus dueñas y cuyos perpetradores se pierden en callejones que nacen en las calles principales.

Como en contra de Juan, vendedor de birria, no hay pruebas (de hecho la Fiscalía se ahorró la investigación ante una defensa dispuesta a no pelear), el caso debería ser muy fácil de ganar para el acusado. Sin embargo, este hombre de 38 años ha decidido seguir el consejo de su defensoría de oficio y se su familia en el sentido de que es mejor declararse culpable para que sea “rápido el proceso”.

En el mundo que rodea a Juan, en el barrio, es normal que los policías se salgan con la suya y los vecinos lo toleren.

Este martes, durante una visita de Crónica a las calles donde Juan fue detenido, se ve a cinco policías desayunando en un puesto semifijo de tacos, chilaquiles y tamales. Se sientan y comen abundantemente, después uno de ellos pregunta de cuánto será la cuenta. “Lo de siempre”, responde el comerciante. Lo de siempre es nada, los policías se retiran sin pagar lo que consumieron.

Cuando Crónica pregunta a los elementos de la policía sobre los delitos en el barrio, sobre el narcomenudeo, los elementos responden, “No aquí no hay venta de droga, sólo de alcohol”.

En estas calles, los comerciantes suelen negarse a hablar de este tipo de temas. “De eso prefiero no decir nada, para no meternos en problemas”.

Sólo los habitantes más viejos del barrio hablan de los problemas que enfrentan día con día. “Asaltan, se drogan, pero ningún poli hace algo, sólo cuando hay algún evento en la Delegación aparece la policía; pero pasando eso, todo sigue igual y lo saben”.

Al preguntarle a los policías si conocían las diferencias que tiene el Nuevo Sistema Penal Acusatorio, con el antiguo, ellos responden: “Es lo mismo, sólo más papeleo”. Así como Juan tiene una interpretación personal de los juicios orales (se declara culpable de algo que alega no hizo mientras desfensor y fiscal negocian una pena corta), estos policías también han reinterpretado la megarreforma penal que lleva 10 años en curso.

Este lunes 30, Juan hará su tercer intento por declararse culpable de un crimen que asegura no haber cometido. Las dos anteriores citas ante el juez, su defensor y el fiscal fueron incapaces de tener listo el papeleo…

Fuente: La Crónica/Adriana González

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