5 tips para estar preparado en caso de un desastre natural

Es imposible prevenir o predecir los sismos y otros desastres naturales, pero sí es posible estar preparados para tratar de enfrentarlos.

Por ello, en este artículo te daré cinco acciones para prepararte física y financieramente en caso de desastres naturales:

1. Detecta riesgos

Ten claros cuáles son los riesgos de tu casa, escuela u oficina.

¿Tu ubicación es propensa para sismos, inundaciones, huracanes? ¿Los edificios están preparados para enfrentar estos riesgos? ¿Cuáles son los pasos para prepararte ante cada uno de los riesgos del lugar donde vives?

¿Conoces los procedimientos de emergencia? ¿Las zonas seguras? Yo encargué la elaboración de un librero altísimo que llegó a mi casa a principios de mes, pero aunque mi casa estaba toda revuelta, no le quise poner libros antes de fijarlo en la pared, acción que estaba programada para el 20 de septiembre. ¿Estaré siendo exagerada? Me pregunté a mí misma.

Bueno, ya vemos que con la seguridad, nunca se puede exagerar.

2. Copias de todo

Después del sismo más reciente, algunas personas se dieron cuenta de que documentos importantes para la supervivencia, como planos de su edificio, estaban justamente adentro de los edificios, y no pudieron facilitarlos a los rescatistas.

Recupera tu vida después de un desastre natural guardando copias de documentos importantes como planos, títulos, cuentas, inversiones y seguros en casas de amigos y familiares y, de preferencia, también en medios electrónicos como tu correo electrónico o “la nube”.

También asegúrate de que tus equipos electrónicos esté configurados para hacer respaldo automático de toda tu información.

3. Ten un colchón financiero para ti y para los demás

Es muy fácil dejar la cuenta de ahorros en ceros cuando todo está bien, y parece que no hay consecuencias, pero la situación puede cambiar de un momento a otro y, aunque a ti no te pasara nada, ¿cómo vas a ayudar a otros si nunca tienes un colchón?

Considera tu ahorro como un acto no sólo de supervivencia, sino también de generosidad.

4. Tu casita: ni muy muy, ni tan tan

Hace unos meses le dije a una amiga que es muy mala idea comprar la mejor casa que tu ingreso te permita. Ella me dijo: “Sí cómo no”, porque me entendió que yo presumía de poder comprarme una casa mejor que la que tengo.

Sin embargo, como expliqué en este artículo y también en este otro, yo no creo que tener casa sea la mejor inversión; especialmente una casa grande y cara, pues, entre otras razones, implica más gastos de mantenimiento, de seguro y mayor pérdida en caso de siniestro. Un principio financiero básico es diversificar, así que tu casa no debería representar todo tu patrimonio. Por eso siempre debemos vivir en un lugar que esté por debajo de nuestras posibilidades.

¿Qué tan debajo? Cada persona debe decidirlo. Como regla general, vale más la pena pagar por una excelente ubicación  que te ahorre tiempo, dinero, estrés e infelicidad (pasar más de 1 hora y media en el tráfico aumenta muchísimo tu probabilidad de divorciarte, por ejemplo) que por algo más grande, lujoso o equipado. Y entre mayor sea tu ingreso, más margen de maniobra tienes, y más fácil será que consigas algo decoroso y ahorres al mismo tiempo.

5. Nunca olvides

Existe la teoría de que los habitantes de algunos países calurosos somos menos previsores porque nos damos menos cuenta del paso del tiempo. No tenemos cuatro estaciones marcadas, así que no hay nada en la naturaleza que nos recuerde que ya pasó otro año más. Si esto es cierto, para ser más previsores sería útil ponernos recordatorios de crisis como esta, evitando así que nos domine una falsa sensación de seguridad.

El “no pasa nada” hay que írnoslo quitando del vocabulario. ¿Tienes más ideas para prepararse para un desastre? ¡Son bienvenidas en los comentarios!

Aunque no suceda un desastre natural, hay otro desastre que todos tenemos pendiente algún día: nuestro propio deceso.

En mi próxima publicación te explicaré qué incluí en un paquete al que llamo “Seguro contra mentadas post-mortem”, es decir, todo lo necesario para facilitarle la vida a mis seres queridos cuando me toque colgar los tenis.

Fuente: Dinero e imagen/Edith Esquivel

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