Meade: México, por primera vez, no necesitará oxígeno del exterior

La economía de México se expandirá al 3.0% en 2018, el barril de petróleo rondará los 46 dólares y el tipo de cambio el peso rondará las 18 unidades por dólar, perfila el secretario de Hacienda.

José Antonio Meade Kuribreña ha ocupado el cargo secretario de Hacienda en dos ocasiones. Su propósito desde que Felipe Calderón lo contrató en 2011 para manejar las finanzas públicas del país ha tenido que ver con alejar a México de la dependencia del petróleo, crecer una base de contribuyentes que termine por atenuar la ausencia de esos ingresos y generar un colchón de recursos y oportunidades fiscales con los que la economía mexicana pueda capotear los vientos del inestable contexto financiero internacional, azuzado a su vez por el huracán Trump y en adelante por cualquier inquietud que pueda despertar la elección general del 2018, prácticamente en puerta.

Meade, prominente figura de la comunidad libanesa en el país y una de las cartas fuertes de Peña Nieto para sucederlo en Los Pinos, cree estar cerca de lograr su meta. Presume que por primera vez en su historia reciente, México no tendrá que salir a los mercados internacionales a pedir prestado para pagar el servicio de su deuda.

Y hay más, explica el secretario en un tono fraterno a los industriales de las tecnologías de la información, la electrónica y las telecomunicaciones agrupados en la Canieti que lo invitaron a engalanar su Cuarta Convención Nacional “Industria 4.0”; en 2018, platica, la producción petrolera del país seguirá a la baja, con una colocación de 1 millón 983,000 barriles de crudo por día, pero la atracción de inversiones que están generando las reformas estructurales con su correspondiente generación de empleos y la inscripción de esos trabajadores en el SAT significarán oxígeno para las finanzas públicas.

La economía de México se expandirá al 3.0% en 2018, el barril de la mezcla mexicana de exportación rondará los 46 dólares promedio y el peso en su comparación con el dólar no se despegará más allá de la banda de los 18.0 unidades por billete verde, perfila el jefe del monedero nacional.

Si todo sale bien, cuando Enrique Peña Nieto salga de Los Pinos en 2018, la deuda de la nación equivaldrá al 47.3% de todo lo que produce México en un año, en clara ruta de descenso y desde un 48% equivalente del PIB en 2017. Y en cuanto las reservas internacionales del país, éstas se mantienen sobre los 173,000 millones de dólares.

Claro aspirante por la candidatura presidencial priista, Meade ha empezado discretamente a congraciarse con los pilares económicos que sostienen al país.

A los industriales de la electrónica, más de 1,400 empresas adheridas a la Canieti y que generan un millón de empleos a lo largo del país, no les canceló la conferencia pactada desde hacía tiempo en la agenda, aún con los desastres causados por un sismo en Oaxaca y Chipas la semana pasada, y éstos lo arroparon durante los 35 minutos que Meade se reunió con ellos en su convención. Sólo no les dejó claro, y más en el suspenso, si piensa o no eliminar el gravamen fiscal del IEPS a las telecomunicaciones que tanto enojo ha causado a esos empresarios. “La agenda fiscal es una agenda inacabada y siempre hay buenas historias y buena política”, les dijo a los de Canieti.

La economía de México va bien a parecer de Meade Kuribreña, aunque no deja de reconocer que el mercado interno mostró signos de desaceleración en los últimos meses; pero insiste en que el estado económico del país es mejor que cuando Enrique Peña Nieto llegó a la presidencia.

Todo iría mejor si los impactos que el beligerante Donald Trump y los altibajos en los precios del crudo no aparecieran en el panorama. De ser así, la economía mexicana estaría creciendo 3.8% este año, cuenta Meade a los industriales de Canieti. Pese a ello, México es hoy un 25% más grande en su economía en comparación con el 2008, el último con mejor desempeño económico previo a la crisis del 2009 que tiró en 6.9% al PIB del país. “Es decir, el 25% de lo que producimos hoy no estaba en el escenario en esos años”.

México tampoco es igual a cuando los últimos gobiernos del PRI y a los de la alternancia liderados por el PAN.

En materia de inflación, cuando la administración de Peña Nieto termine habrá dejado la marca en 3.93%, muy lejos de aquella inflación promedio del 22.13% registrada en el gobierno de Ernesto Zedillo y en mejor estado al 4.35 por ciento.

“Le ha costado a México, no sólo desde el punto geológico (sismos), sino que nos ha ido mal con los precios del petróleo y tampoco hemos tenido un buen contexto internacional”, cuenta Meade Kuribreña en Canieti, quienes lo ven como un buen próximo líder.

“Pero, tenemos también por primera vez en mucho tiempo, recursos en el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios, tenemos 180,000 millones de pesos, con los que querríamos cerrar la administración, pero los que nos ayudan a tener un colchón si por la razón que fuere, los ingresos presupuestarios se caen. Desde un punto de vista hacia adelante, las finanzas públicas apuntan hacia buena trayectoria. Tendremos un superávit primario desde 2008. Todo eso quiere decir que por primera vez desde 2008 no tendremos que salir a pedir prestado para pagar intereses de nuestra deuda”.

Fuente: El Economista/Rodrigo Riquelme y Nicólas Lucas

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