Replican modelo huachicolero en el robo de semillas en Puebla

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Ocurre en el municipio Cañada de Morelos, colindante con el Triángulo Rojo; las bandas utilizan a niños para saquear los trenes de carga durante sus maniobras

La población poblana no sólo se enfrenta a las bandas de huachicoleros que roban combustible para revenderlo, ahora el mismo ciclo delictivo se traspasó al robo de semillas, lo que ha generado afectaciones a los avicultores del estado por casi 20 millones de pesos, ya que los productores han tenido que desembolsar recursos extra para reponerlo, así como el pago de seguros.

En el municipio Cañada de Morelos, que colinda con los del llamado Triángulo Rojo, prácticamente en cada viaje del tren los pobladores aprovechan las maniobras que tiene que hacer este transporte para robar maíz, sorgo y frijol de soya, el cual revenden en un nuevo mercado negro en la región.

Los niños hacen la tarea más peligrosa. Suben a los vagones para abrir las compuertas y cuando el tren avanza, deja a su paso toneladas de semillas.

Para el presidente de la Asociación de Avicultores de Tehuacán, Jorge García de la Cadena Romero, el problema no sólo es económico, sino también social, ya que refleja una descomposición que inició con el robo de combustible y que ahora se ve replicada con el robo de semillas.

“Es la gente que vive ahí, obviamente, pero la preocupación y que ya es alarmante es que están usando a niños, ellos se meten entre los furgones y abren las compuertas y van tirando todo el grano. Están acostumbrados a no ir a la escuela y ganarse el dinero muy fácil… es una descomposición social que se presenta en la zona”, señaló.

El líder avicultor refirió que este año los avicultores de Puebla han sido víctimas del robo de unas 5 mil toneladas de este producto, que es el insumo principal de alimentación de las aves que crían para venta.

“Es el 70 por ciento de nuestros costos de producción el grano forrajero. Entre los tres productos nos han robado casi 5 mil toneladas en lo que va del año. Esto es tiro por viaje”, indicó.

Aunque prefirió reservar el costo de la mercancía robada, reconoció que por el pago que han tenido que hacer para reponerlo han tenido afectaciones que ascienden a los 4 mil pesos por tonelada, es decir, casi 20 millones de pesos.

Las semillas las compran en Estados Unidos y llegan por medio del tren operado por Ferrosur, que transporta el producto en servicio de flete, y son los mismos productores quienes tienen que pagar el seguro, y la aseguradora termina por pagar lo robado casi un año después.

Detalló que la compañía ferroviaria no ofrece ningún tipo de respaldo por el traslado de la mercancía y sólo hace el reporte de algún vagón que resultó saqueado en el trayecto para notificarlo a la aseguradora.

A los que nos roban es a nosotros, y ellos pues nada, estamos en sus manos, pero no nos queda de otra, no nos queda otra forma de transportarlo más que con Ferrosur”.

García de la Cadena señaló que se han hecho algunos operativos por parte de las autoridades locales y militares, pero no se han frenado los robos, los cuales, iniciaron desde el año pasado, aunque en lo que va de este se han intensificado.

Ordeña de ductos crece 6 mil por ciento en 12 años

Sólo en 2016 sustrajeron 2,28 millones de litros de combustible; según estudio de San Lázaro, la tendencia es a que siga en aumento

Por María Cabadas / maria.cabadas@razon.com.mx

En 2016 cada hora se perforaron en promedio 1.5 tomas clandestinas por las que se sustrajeron ilegalmente 2 mil 282 millones de litros de combustible, principalmente en Nuevo León, Veracruz, Tabasco, Guanajuato, Estado de México, Puebla, Jalisco y Sinaloa.

De acuerdo con el estudio “El robo de combustible: asalto a la nación”, elaborado por el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (Cesop) de la Cámara de Diputados, de 2004 a 2016, la ordeña de ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) registró un incremento de casi seis mil por ciento con una tendencia a seguir creciendo.

Asegura que de 2009 a 2012, Pemex registró pérdidas por 62 mil 761 millones de pesos debido a fugas y robo de combustible, mientras que de 2012 a 2016 las mermas sumaron 97 mil millones de pesos, 55 por ciento más que el periodo anterior.

El estudio asegura que reparar un ducto dañado por toma clandestina tarda aproximadamente dos horas, y que el costo para repararlo va de los 150 a los 250 mil pesos.

Asegura que esta práctica ilegal se viene realizando en México desde hace 17 años, compenetrándose con la distribución de gasolina en establecimientos formales.

“Pero es a partir de 2010 que el número de tomas clandestinas descubiertas aumentó sustancialmente y el tema cobró relevancia, siendo hasta la fecha un asunto no menor que ocupa buena parte de la atención del Estado mexicano y de la opinión pública”, cita el reporte.

Agrega que el modo de sustracción se da básicamente por dos métodos: el robo de pipas, que es reportado y denunciado por el personal a quien se le despoja del vehículo, y a través de la extracción directa en ductos.

Fuente: La Razón/Néstor Jiménez
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