Puebla, arena de disputa violenta; primer semestre, 409 homicidios

El repunte en la incidencia delictiva está relacionada con el incremento del robo de combustible por parte de los huachicoleros

El estado perdió su tranquilidad al dejar de ser zona neutral de los narcotraficantes y sus familias. Ahora se ha convertido en el lugar de operación de grupos del crimen organizado —principalmente dedicados al robo y venta de combustible hurtado— que se disputan la plaza, con el consiguiente repunte en el  número de homicidios, de acuerdo con información oficial.

Al cierre del primer semestre de este año, la entidad ya tiene el registro de 409 homicidios dolosos, de los cuales 236 fueron con arma de fuego y 85 con arma blanca, según los datos proporcionados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Si la tendencia en este tipo de crimen continúa, 2017 podría convertirse en el más violento en la historia de Puebla aunque, de entrada, el primer semestre ya lo es, de acuerdo con información oficial.

El repunte en la incidencia delictiva, sobre todo en homicidios dolosos, puede relacionarse también con el incremento en el robo de combustible por parte de los huachicoleros.

Tan sólo en 2016 fueron descubiertas más tomas clandestinas en ductos de Petróleos Mexicanos que las registradas por la empresa entre 2000 y 2015, cuando sumó un total de mil 685.

DESPUNTAN HOMICIDIOS; EL CRIMEN ARREBATA LA PAZ A PUEBLA

La disputa por la plaza y el robo de combustible han ocasionado que la entidad deje de ser zona neutral de narcos; suben los homicidios por arma de fuego

PUEBLA, Pue.— La entidad dejó de ser la zona neutral de narcotraficantes, y en donde vivían con sus familias, para convertirse en un lugar de operación de grupos del crimen organizado —principalmente dedicados al robo y venta de combustible robado—, que se disputan la plaza, por lo que repuntó el número de homicidios.

En los últimos 15 años líderes de diferentes grupos criminales han sido ubicados o detenidos en esta entidad, cuyos entornos familiares prácticamente han desaparecido para conformarse por cómplices de sus delitos en esta y otras entidades, lo que puede demostrarse al analizar los primeros y los últimos casos.

El 9 de marzo de 2002 el entonces líder del cártel de Tijuana, Benjamín Arellano Félix, fue detenido por elementos de la XXV Zona Militar en la casa 24 del fraccionamiento Villas El Navariego, donde vivía con su esposa e hijos, cuyos juguetes quedaron abandonados en la cochera de esta vivienda, donde no hubo un sólo disparo.

En contraste, el pasado viernes 30 de junio, en Chipilo, comunidad del municipio de San Gregorio Atzompa, el jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Ricardo Arturo Pacheco Tello, El Quino, fue ultimado por marinos cuando trató de escapar. Hubo balacera. Encontraron a uno de sus cómplices, droga y armas de fuego.

A LA PAR, ESCALADA DE LA VIOLENCIA

A la par de la multiplicación de detenciones de cabecillas de bandas del crimen organizado, la violencia en la entidad ha aumentado y muestra de ello es la cantidad de homicidios dolosos registrados en este periodo: en 2012 sumaron 463; en tanto, en 2016 fueron 590, lo que representó 27.4% de incremento.

Si analizamos sólo los asesinatos con uso de arma de fuego destaca que aumentó 39.1% en 2016, cuando sumaron 320 casos, en comparación con 2002, cuando la entonces Procuraduría General de Justicia (PGJ) investigó 230 homicidios.

Ahora bien, al cierre del primer semestre de este año, la entidad poblana ya tiene 409 homicidios dolosos, de los cuales 236 se perpetraron con arma de fuego, 85 con arma blanca y 88 de otra forma, según los datos proporcionados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Si la tendencia en este tipo de crimen continúa, este 2017 podría convertirse en el año más violento en la historia de Puebla, aunque, de entrada, el primer semestre ya lo es, de acuerdo con la información oficial.

Los homicidios dolosos de los primeros seis meses del presente año superan a los 330 acumulados en ese periodo de 2016 y a los 276 registrados en 2011 —cuando sumaron 619 asesinatos en todo ese año y que representan el máximo histórico de Puebla—; y a los 297 de 2012 —el tercer año con más crímenes: 578—.

Por otra parte, el Semáforo de Ejecuciones de Lantia Consultores reportó que entre enero y junio de 2017, en Puebla, los asesinatos cometidos por el crimen organizado sumaron 158, lo que representa 46.4% del total en la entidad.

Sobre el particular, según México Evalúa, Puebla escaló a la posición nueve de los 50 municipios del país con mayor número de homicidios dolosos en sólo 11 meses, después que en agosto de 2016 estaba en el lugar 47.

El repunte en la incidencia delictiva, sobre todo en homicidios dolosos, puede relacionarse también con el incremento en el robo de combustible, pues tan sólo en 2016 fueron descubiertas más tomas clandestinas en ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) que las registradas por la empresa del Estado entre 2000 y 2015, cuando sumó un total de mil 685.

De acuerdo con datos de Pemex, el año pasado fueron descubiertas mil 881 conexiones ilegales en su poliducto de Minatitlán, tan sólo en el tramo que cruza la entidad, lo que representa 130% de incremento respecto de las 815 encontradas en 2015 y 500% más que las 309 halladas en 2014.

Y es que la multiplicación de tomas clandestinas en las tuberías de Pemex es consecuencia de la incursión de grupos delictivos al estado, como Los Zetas, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), La Familia Michoacana y el Cártel del Golfo.

La disputa de la plaza dejó a finales de junio nueve asesinatos en Huehuetlán El Grande, cinco de ellas víctimas de un levantón y asesinadas en un paraje del municipio de Puebla, donde fueron quemados sus cadáveres.

En una revisión de notas periodísticas, se contabilizaron al menos tres docenas de personas que habrían muerto en enfrentamientos entre presuntos ladrones de combustible y elementos de Seguridad Pública o militares, a lo que se suman los homicidios.

En este sentido, la organización internacional Crisis Group destacó la participación de Los Zetas en el robo de combustible, sobre todo porque se ha acentuado en regiones “empobrecidas” de México, como el llamado Triángulo Rojo de Puebla, el cual está conformado por los municipios de Quecholac, Palmas de Bravo, Acatzingo, Acajete y Tepeaca.

En su reporte México y la guerra sin nombre, Crisis Group recordó que el otrora brazo armado del cártel del Golfo ha creado diversas estrategias de control de sus plazas, como la creación de escuadrones especializados de desertores del Ejército, lo que advierte una tendencia al alza en el uso de la violencia.

INDAGAN NEXOS DE EMPRESARIOS

  • El 6 de julio pasado, este diario informó que el gobernador José Antonio Gali Fayad reveló que la PGR tenía en proceso más investigaciones sobre otros alcaldes, empresarios y ciudadanos poblanos por sus nexos con bandas dedicadas al robo y venta de combustible.
  • El mandatario reiteró sus felicitaciones a la PGR y Secretaría de Marina por la detención del alcalde de Palmar de Bravo, Pablo Morales Ugalde.
  • Según Gali Fayad, las cuatro gasolineras del alcalde están a nombre de sus familiares, y que ya fueron clausuradas porque la gasolina que despachaban era de procedencia ilegal.
  • El gobernador dijo que las investigaciones no sólo están abiertas sobre alcaldes, sino también en torno a empresarios y ciudadanos.

HUACHICOLEO Y TIROTEOS SE VUELVEN COTIDIANOS

PUEBLA, Pue.– A kilómetros de distancia, en Acajete, uno de los seis municipios que conforman el llamado Triángulo Rojo, donde la extracción ilegal de combustible en ductos de Pemex se ha incremento aceleradamente desde el año pasado, los vecinos admitieron que la vida ha cambiado radicalmente, pues ya resulta común que haya fugas de hidrocarburo, persecuciones policiacas y tiroteos.

Rocío trabaja en un Oxxo en Nenetzintla desde hace más de un año y contó que tan sólo en este año ha visto dos fugas de gasolina. En una de ellas, “las llamas pasaban los árboles”, dijo. Por eso recomendó estar muy al  pendientes, porque en cualquier momento “hay peligro de que esto explote”.

En Palmarito Tochapan, comunidad del municipio de Quecholac, doña Martha vende picaditas y quesadillas, justo frente al crucero donde sucedió la más reciente balacera entre soldados y huachicoleros. Ella lamentó que ahora el nombre de su pueblo se conozca más por las actividades delictivas que por la exportación de legumbres, las cuales llegan al mercado estadunidense, “pero, qué le vamos a hacer”, dijo, a la par de ofrecer otra con salsa roja a cinco pesos.

SE MEZCLABAN ENTRE COLONOS

Cabe recordar que el sábado 9 de marzo de 2002 Benjamín Arellano Félix fue detenido por elementos de la XXV Zona Militar en la casa 24 de Villas El Navariego, un conjunto privado y escondido de la colonia Zavaleta, en la zona limítrofe entre Puebla y San Andrés Cholula.

No hubo disparos. El líder del cártel de Tijuana vivía ahí con su familia. Los juguetes estaban en la cochera. Una canasta de basquetbol de plástico, balones, montables y otras cosas. Los vecinos entrevistados en su momento consideraron que Manuel Martínez Hernández, su esposa e hijos conformaban una “familia normal”, amables, nunca organizaron una fiesta ni tuvieron escándalos; “no parecían lo que eran”, dijeron.

Según estos testimoniales recogidos hace 15 años, cumplían puntualmente con las cuotas de 750 pesos mensuales para el mantenimiento. “Eran buenas personas”, dijo un recolector de basura, quien sin conocer la noticia de la detención tocó infructuosamente a la puerta de la residencia con la intención de llevarse los desperdicios y también los 15 o 20 pesos que de propina le daba Benjamín.

En contraste, el pasado 30 de junio de este año, en el número 23 de la Privada Santa Rosa, en Chipilo, comunidad del municipio de San Gregorio Atzompan, elementos de la Secretaría de Marina abatieron a Ricardo Arturo Pacheco Tello, alias El Quino, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación, quien trató de huir y se enfrentó a balazos con los uniformados.

En el interior del inmueble encontraron 220 envoltorios de cocaína, 100 gramos de crystal, un arma de fuego calibre 9 mm y una semiametralladora Uzi. En compañía de El Quino estaba uno de sus cómplices, además de dos mujeres, de quienes sólo fueron revelados sus nombres: Juliana “N” y Judith “N”, y que fueron puestas a disposición del agente del Ministerio Público.

En este pueblo fundado por inmigrantes italianos hace 135 años y con una población apenas superior a cinco mil habitantes, la gente vio con sorpresa la detención de El Quino, a quien prácticamente no conocieron, pues regularmente no estaba en esa vivienda.

Fuente: La Jornada/Fernando Pérez Corona
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