Gobierno pretende disfrazar legalización del ‘fracking’: AMCF

Ciudad de México. Por “la puerta de atrás” y de manera “disfrazada”, el gobierno federal pretende legalizar la práctica del fracking o fracturación hidráulica del subsuelo mexicano para otorgar garantías a las empresas que pretenden invertir en proyectos de exploración y extracción de gas en la Cuenca de Burgos, advirtieron representantes de comunidades indígenas, organizaciones sociales y campesinas, así como especialistas e investigadores de instituciones de educación superior, al exigir su prohibición.

Hace apenas dos años la sociedad logró echar para atrás la reforma a la Ley Nacional de Aguas – conocida como Ley Korenfeld porque fue impulsada por Davir Korenfeld, entonces titular de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) — en la que además de pretender privatizar el agua se legalizaba el fracking. Pero ahora, dicha práctica está contenida en una regulación secundaria llamada Lineamientos para la protección y conservación de aguas nacionales en actividades de exploración y extracción de hidrocarburos en yacimientos no convencionales, emitidos por la Conagua y actualmente en revisión en la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) para su próximo publicación en el diario oficial de la federación (DOF), denunciaron Rogel del Rosal Valladares y Rosa Esther Peña, de la Alianza Mexicana contra el Fracking (AMCF) en una conferencia conjunta con representantes de otras organizaciones e investigadores de la UAM.

Acusaron al gobierno federal pretende facilitar la entrada de las empresas petroleras pero a costa de violar todos los derechos de las comunidades, entre ellos su derecho a ser consultados como marca el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el artículo 2 de la Constitución Mexicana.

Miguel Angel Montoya, investigador de la UAM, sostuvo que ningún reglamento o normatividad, como los lineamientos elaborados por la Conagua, pueden estar por encima de la Ley Nacional de Aguas, cuyo artículo 29 Bis prohíbe expresamente la explotación de aguas residuales si contamina los acuíferos. Tales lineamientos, sentenció representan “un acto de absoluta ilegalidad y criminalidad”.

Tan devastadores son los efectos del fracking que por eso está prohibido en varios países como Francia, Austria, Alemania y España, dijo Pedro Moctezuma Barragán, coordinador general del investigación Sierra Nevada de la UAM y anunció una Campaña de Universidades Libres de Fracking para que el conocimiento y los investigadores no sean utilizados a favor de dicha práctica.

Fracking es realidad en México desde hace una década

En realidad el fracking se lleva a cabo por lo menos desde hace 10 años en México con efectos devastadores para el medio ambiente, la producción agrícola, las comunidades rurales y también para la salud de las personas. Prueba de ello es lo ocurrido en el Valle de San Fernando, en el estado de Tamaulipas, donde desde hace 10 años la empresa Iberamericana de Hidrocarburos, contratista de Pemex, lo ha utilizado generando daños en 500 hectáreas porque ya no se puede sembrar nada o la productividad agrícola se desplomó 30 por ciento, además de que se registran microsismos que antes no existían y hay por lo menos 45 personas con cáncer de piel, pero ahora esa misma compañía resultó ganadora en 4 nuevas áreas de exploración en la Cuenca de Burgos, aseguró Julio Cervantes representante de las organizaciones Central Campesina Cardenista y El Campo es de Todos.

Otras comunidades en Coahuila, Nuevo León, Chihuahua, San Luis Potosí, Hidalgo y Puebla también han sido afectadas o están en riesgo por esta tecnología. Aunque hay un subregistro al respecto pues autoridades y empresas ocultan cuántos casos hay de fracturación hidráulica, ésta se ha detectado en 360 municipios de nueve estados con afectaciones a diversos pueblos y comunidades indígenas, indicó Jesús Ramírez Cuevas, constituyente de la Ciudad de México quien anunció que se prepara un boicot contra empresas que incurran en esta práctica.

El fracking implica una perforación vertical de la tierra de 3 a 5 kilómetros y luego 16 perforaciones horizontales en todas direcciones y con extensión de 1.5 kilómetros cada uno, para cubrir un área subterránea de millones de metros cuadrados y para cada pozo, cuya vida útil es de 10 a 15 días, se inyectan hasta 28 millones de litros de agua mezclada con arena y decenas de sustancias altamente tóxicas para romper las estructuras geológicas y extraer bolsas de gas o petróleo, explicó Carlos Vega, maestro en ciencias, hidrogeólogo y director del Centro para la Sustentabilidad Incalli Ixcahuicopa de la UAM.

Refirió que investigaciones de las Universidades de Massachussetts y de Cornell han encontrado hasta 64 elementos tóxicos, cancerígenos y mutagénicos entre las sustancias que utilizan las empresas para el fracking. Todas esas sustancias afectan corrientes subterráneas de agua pero también ríos, lagunas y manantiales en la superficie así como tierras comunales, ejidales y de pequeños propietarios, agregaron los representantes de la AMCF.

A su vez, Helena Cotler Avalos, especialista en gestión integral de cuencas del Centro de Investigación en Geografía y Geomática (Centro Geo) del Conacyt, sostuvo que son usadas más de 200 sustancias cuyo impacto no se conoce del todo porque las empresas se amparan en el secreto industrial y entonces existe una gran opacidad al respecto porque sólo ellas saben qué usan y cuánto informan al respecto.

Fuente: La Jornada/Susana González C.
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