¿Qué pasará con los trabajadores desplazados por la automatización?

La automatización laboral es un proceso inevitable que transformará las operaciones de las empresas pero también las vidas y la calidad de los empleos de los trabajadores.

La automatización laboral desplazará hasta 5 millones de trabajadores en México, de los cuales sólo 2.5 millones podrán ser recuperados, de acuerdo con cifras mencionadas durante un foro de la American Chamber México realizado este martes. La automatización, coincidieron los especialistas participantes, traerá mayor eficiencia y productividad e implicará cambios en las rutinas de los trabajadores… Pero, ¿cuál será el destino de quienes perderán su empleo?

Quizá la palabra “incertidumbre” sea la más adecuada para describir la situación. Por una parte, la automatización de los procesos de trabajo promete elevar “el crecimiento de la productividad globalmente en 0.8 y 1.4% al año”, según un reporte de Instituto Global McKinsey, pero también se advierte como una amenaza que puede derivar en mayor informalidad y empleos precarios en México, de acuerdo con especialistas consultados por El Economista.

La automatización laboral y las nuevas tecnologías están poniendo en marcha un proceso de cambio turbulento de una elevada complejidad, el cual mantiene a todos los actores del ámbito laboral en un estado de incertidumbre permanente, dijo el doctor Germán Escorcia, participante del foro de la American Chamber. Quienes se verán expulsados por la automatización no cuentan con las habilidades necesarias para acceder a estas nuevas formas de trabajo, coincidieron los especialistas.

Las cifras que pronostican la cantidad de trabajadores que serán desplazados son poco consistentes. El reporte del Instituto Global McKinsey refiere que en México podrían perderse hasta 25.5 millones de empleos, una diferencia de 20 millones de empleos con respecto a las cifras ofrecidas en la American Chamber México. Para Jorge Barajas, del Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal), estos datos son exagerados, aunque coincide en que la tasa de recuperación será de la mitad del total de empleos desplazados por las máquinas, comentó en entrevista telefónica.

Según el investigador del think tank radicado en Guadalajara, Jalisco, los empleos que se perderán pertenecen a empresas de sectores tecnológicos como el automotriz, el de electrónica y la aeronáutica y la mayoría de los trabajadores que pierdan su empleo “engrosarán las filas de la informalidad laboral o accederán a empleos con altos niveles de precarización”.

Para José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), resulta complicado plantear que no se puede recuperar el empleo perdido. Consultado vía telefónica, De la Cruz dijo que la tasa de recuperación supone que México seguirá experimentando poco crecimiento económico y una industria tecnológica deficiente. “La historia ha demostrado que épocas de gran innovación y sustitución laboral llevan también al crecimiento económico”, dijo. El experto incluso habló de un posible escenario de crisis social, motivado por una baja tasa de crecimiento y un mayor desempleo que impactaría en la calidad de vida de los trabajadores.

Estrategias de solución

La educación es un factor fundamental para que los futuros trabajadores mexicanos no sufran el desplazamiento que ya está ocasionando la automatización laboral. Tampoco es el único. De acuerdo con De la Cruz, el gobierno debe implementar un sistema educativo pertinente que esté en consonancia con las necesidades administrativas y operativas de las empresas, mientras que las empresas deben adaptarse a los cambios que conlleva la automatización. Las corporaciones deben cumplir su responsabilidad social y permitir que los trabajadores opten por un proceso de transición y capacitación en el ámbito de las nuevas tecnologías.

Para Jorge Barajas, del think tank Cereal, la condición para que se den los cambios en el mundo laboral es que exista la suficiente voluntad política del gobierno y de las empresas, con acciones como la ampliación de aquellas etapas de la producción que no puedan ser automatizadas y analizar los procesos de producción para incluir ensambles más pequeños que incluyan entre sus filas a trabajadores manuales.

La mayoría de los participantes en el evento de la American Chamber México estuvieron de acuerdo en que la automatización laboral es un proceso inevitable, por lo que es necesario tomar las medidas adecuadas para que el menor número de trabajadores sea desplazado por las máquinas. Pese a que es posible aumentar la tasa de recuperación de los empleos, muchos especialistas se enfocan en los beneficios que recibirán las empresas con esta automatización y con la captación de empleos de alta cualificación y dejan de lado las afectaciones que sufrirán aquellos que no tendrán la oportunidad de integrarse a un empleo de calidad.

Fuente. La Razón/Rodrigo Riquelme
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