¡Cuidado! supuestos policías extorsionan en el Zócalo

“Transitaba sobre Pino Suárez, una calle muy amplia y concurrida, llena de comercios, donde cientos de personas van de un lado a otro, con policías uniformados en cada esquina, cuando…’

Un periodista mexicano sufrió hace unos días un intento de extorsión y secuestro, que, por fortuna, no acabó sino en una anécdoa, pero compartió su experiencia para que todos quienes transiten por el centro de la ciudad de México, tomen sus precauciones.

Te compartimos el posteo que publicó en su red social:

Amig@s, considero importante compartirles que fui víctima de un intento de secuestro y extorsión, en pleno Zócalo capitalino, el pasado 20 de junio de 2017 por la tarde.

Asumo que el hecho no está relacionado con mi trabajo como comunicador, pues en este caso todo parece indicar que es simple y llanamente la delincuencia actuando impunemente y a la vista de todos.

Resulta que mi oficina está, como muchos saben, en las inmediaciones del Zócalo capitalino y no es extraño que en las tardes salga a caminar.

Transitaba sobre Pino Suárez, una calle muy amplia y concurrida, llena de comercios, donde cientos de personas van de un lado a otro, con policías uniformados en cada esquina y patrullas en constantes recorridos, uno se siente seguro para bobear un poco, quizas comprar una nieve y disfrutar la tarde.

En esas estaba precisamente, cuando se me acercó un tipo que vestía ropa informal y una credencial colgando del cuello que traía su foto y las siglas “DPJ” de un lado y al reverso, una placa como la de los policías, además de un radio en la mano.

Me dijo que se trataba de un operativo y que las cámaras del C4 habían detectado que había caminado por “una zona de prostitución y venta de drogas”, por lo que era necesario que me identificara para posteriormente llevarme ante el Ministerio Público. “¿Trae usted alguna droga?”, me preguntó.

Me invitó a que revisara su credencial, al tiempo que otro tipo se acercó, también con credencial al cuello y radio.

Me puse en alerta cuando llamó por radio, pidió apoyo de “una unidad” y le dijo a la otra persona que me negaba a identificarme.

-¡Usted no puede andar en la calle deteniendo gente! Le reclamé. ¿A cual agencia del Ministerio Público quiere ir? Pregunté.- A la 8, dijo.

Asumí que se refería a la que está en una de las salidas del metro Pino Suárez, así que dije decidido “¡Pues vamos!” y para mis adentros pensé: “mejor llego por mi propio pie que en la unidad que ha pedido”.

Le di la espalda, caminé tan rápido como me era posible para no correr y sin voltear. Apenas llegué a la esquina me acerqué a un policía de vialidad, pero para mi sorpresa no venían atrás de mí los dizque “agentes”. Regresamos a buscarlos sin resultados, pero vimos en la acera de enfrente a otros tipos con credencial al cuello y que actuaban del mismo modo, como si fueran policías judiciales. Se detuvo un auto, se subieron y se fueron.

El agente de tránsito me indicó que podía poner una denuncia, pero la verdad, ya me quería ir de ahí. Ni modo, me tocó susto.

Fuente: Excelsior/Redacción
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