Conoce al artista detrás de ‘las monografías de la primaria

De ‘la gallina y sus derivados’ a ‘los peligros de las drogas’, Charly ha ilustrado decenas de estos materiales

Seguro te has topado con su trabajo sin saberlo. Es más, en una de esas su chamba se encuentra recortada y pegada en alguna libreta tuya. Su trabajo como ilustrador de las típicas monografías que nos pedían en la primaria o secundaria es una de las experiencias que porta con orgullo en su currículum. Si alguna vez te preguntaste quién les ponía trazo y color a esos materiales de “la gallina y sus derivados” o el de “los peligros de la drogadicción”, aquí está la respuesta.

Jorge Carlos, mejor conocido entre la banda ilustradora como Charly SK4, es uno de esos talentos que se forjaron prácticamente solos, a punta de chingadazos y autoaprendizaje.

Oriundo de Iztapalapa, una de las colonias más guerreras de la Ciudad de México, Charly ha picado piedra para al fin lograr lo que siempre había querido: fundar su propio estudio. Y aunque hace dos años Skarabajo Studio inició como un hobbie entre amigos, desde hace dos semanas ya se encuentran instalados formalmente en sus propias oficinas.

Sentados en su estudio, platicamos con él sobre su labor como ilustrador de monografías.

VICE: Tengo entendido que lo tuyo nunca fue la escuela, ¿cómo aprendiste a ilustrar?

Charly: Estudié una embarrada de diseño gráfico en una escuela patito. Pero prácticamente todo lo que sé lo he aprendido de manera autodidacta.

¿Cómo es el proceso de aprender por tu cuenta? ¿Cómo alguien puede desarrollar esas habilidades solo?

Por lo mismo que me dieron lo básico de diseño, empecé a poner más atención en todo lo que tenía gráficos: diseños, anuncios publicitarios en la calle, pósters. Me fui retroalimentando de todo el entorno urbano y con tutoriales que encontraba en internet, me aventé a aprender modelado en 3D para empezar a hacer ilustraciones para monografías.

O sea que te hiciste en la calle.

Soy 100 por ciento de la Ciudad de México. Me influenciaron los grafitis, pero también las ilustraciones de patinetas de marcas de antaño, como Powell Peralta o Santa Cruz. La onda punk también se quedó mucho en mi trabajo.

¿Qué barrio de la Ciudad marcó más tu manera de ilustrar?

Iztapalapa, ya que siempre he vivido ahí. Aunque también rolaba mucho por El Chopo, ahí compraba mucho fanzines y cassettes y luego me ponía a dibujar las portadas. Desde que estaba chavito dibujaba y dibujaba. En la escuela me sentaba hasta atrás y me ponía a dibujar punks con crestas de todos los colores. Me daba hueva la escuela. Prefería estar en mi propio mundo, fantaseando.

¿Cómo fue que empezaste a ilustrar monografías?

Supe que había chamba en Ediciones Bob. Yo sabía que se dedican principalmente a las monografías y me llamó la atención, así que fui, pedí el trabajo y me lo dieron. Ahí tenía mucha libertad de explayarme y aprendí mucho de otros ilustradores. Nos pasábamos técnicas y buenos tips. En Ediciones Bob hice bastantes, luego también hice monografías para Factoría de Santos, donde ilustré a San Honesto y otras más. Incluso me contactaron de Ecuador porque les gustaba mi estilo de hacer monografías e hice varias para ellos. Las últimas que hice fueron para Netflix.

Dentro de las monografías que hiciste, ¿te acuerdas de alguna que te haya gustado más, ya sea por el tema o por cómo quedó ilustrada?

Todas eran interesantes y te enseñaban mucho, porque para ilustrarlas primero tenías que leer el material escrito y con base en eso comenzar a hacer los trazos. Pero recuerdo que una de las que más me gustaron fue la de Italia, porque ahí ilustré a Da Vinci, Miguel Ángel, Caravaggio y otros artistas que yo admiro mucho.

¿Y sobre temas contemporáneos?

Hice una monografía sobre los tipos de drogas que había y los daños que hacían. Y es padre llegar a las casas de los chavos con temas como esos. Por ahí deben andar pegadas en muchos cuadernos.

¿Te sientes responsable de este tipo de mensajes que se tocan en las monografías?

¡Claro! Consideremos que es un material didáctico y educativo, por lo que todo cuenta, desde una redacción clara y entendible para los chavos y también una buena ilustración para reforzar el mensaje. En mi caso, era muy padre que mi hija comprara monografías, verla hacer su tarea y decirle: “¡esa yo la ilustré!”

Como papá, ¿qué temas actuales crees que deberían tener las monografías y sobre las que no hay?

Pues estaría genial que hubiera sobre cosas a las que los chavos de ahora son vulnerables, como peligro en redes sociales, corrupción, prevención, abuso sexual y bullying.

¿Consideras que en la era digital haya mercado para las monografías? ¿Crees que tengan futuro?

Sí, pero tienen que evolucionar. ¿Qué tal se verían animadas o en un video que esté al alcance de todos, en formato digital? Lucirían bien, ¿no crees? Que los chavos sigan consumiendo estos materiales, son mini libros resumidos en los cuales encuentras un mar de temas de todo tipo. Son una mezcla de investigación, información y arte, además de que ya forman parte de la cultura visual de los mexicanos. Porque, ¿quién no ha comprado una monografía, aprendido o hasta se ha reído con ellas?

¡Larga vida a las monografías!

Fuente. Excelsior/Pavel Gaona

 

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