¿Por qué millones de mexicanos NO son libres?

A la mayoría de los partidos políticos les ha convenido la pobreza y la ignorancia de millones de mexicanos durante generaciones.

Cada proceso electoral en México es predecible. Después de campañas sucias, propuestas que son sustituidas por insultos y descalificaciones, operaciones perfectamente diseñadas para comprar votos, invalidar actas y robar urnas, los mexicanos tenemos que soportar días de pleitos sin fin entre aquellos que se roban y cometen fraude y las víctimas de siempre.

Este tipo de coyunturas en donde se disputan el poder sólo para mantenerse arriba, sirviéndose lejos de servir, resultan ocasiones propicias para hacer reflexiones mucho más profundas que nos lleven a entender porque estamos como estamos y porque no logramos salir de una trampa tan confusa y tan profunda.

Al ver todo lo que se mueve en torno a un proceso electoral, es preciso reconocer que aquí está la clave para entender porque millones de mexicanos no son libres. Para poder elegir es necesario tener condiciones y alternativas. Es una realidad que en México, una gran mayoría de ciudadanos tristemente no puede elegir quien quiere ser, que quiere hacer y que quiere tener pues carecen de opciones.

A la mayoría de los partidos políticos les ha convenido la pobreza y la ignorancia de millones de mexicanos durante generaciones porque es la única manera en la que las personas aceptan el dinero, la despensa, el vale o la tele con los que compran su voto.

La culpa no es totalmente de quienes reciben todo tipo de dádivas sino de quienes aprovechándose de la vulnerabilidad de millones de familias, los utilizan para ganar elecciones porque no necesitan argumentos para convencer cuando aliviar una necesidad temporal resulta suficiente.

Resulta inaceptable que tantos gobiernos y partidos, de manera perversa, hayan evitado combatir la pobreza dejando de crear verdaderas oportunidades para mejor diseñar programas sociales asistencialistas y clientelares que lo único que han logrado con éxito es generar dependencia de los más pobres.

No son libres los ciudadanos que “eligen” con un voto manipulado. Quien diga que es mentira, que nos explique por qué la Secretaría de Desarrollo Social funciona como el principal trampolín político para quienes aspiran a ganar la presidencia.

Qué dura es nuestra realidad. Al gobierno le ha convenido por décadas perpetuar la pobreza y la ignorancia para manipular y ganar elecciones. De ahí que cada proceso electoral sea todo menos un ejercicio democrático. Ante esta situación hay dos opciones, nos seguimos quejando indefinidamente o repensamos el sistema completo con nuevas herramientas para transformarlo. Yo prefiero la segunda. Ya lo estamos haciendo.

Fuente. El Economista/Twitter: @armando_regil
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