Impuesto a cerveza, apuestas y comida chatarra deja más al erario

Gravamen a alimentos con alta densidad calórica no ha desalentado el consumo, expertos.

En el primer cuatrimestre del año, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que se cobra sólo en la cerveza, juegos con apuestas y sorteos, así como alimentos no básicos con alta densidad calórica (comida chatarra) dejaron al erario público 18,325 millones de pesos.

De acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, dicho monto representó un crecimiento real anual de 8.5%; además, representó 15% de la recaudación total que se obtuvo por el IEPS.

“El IEPS cada vez representa un mayor ingreso para el gobierno federal, pues desde que se puso el impuesto a la comida chatarra y a bebidas saborizadas, ha representado recursos de casi medio punto del Producto Interno Bruto, lo cual es muy significativo”, expuso Enrique Cárdenas, director del Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

La recaudación que se obtuvo por el cobro de IEPS en cerveza y bebidas refrescantes sumó 11,088 millones de pesos, lo que significó 11.5% más a lo que se reportó en el primer cuatrimestre del 2016.

En tanto, los juegos de apuestas y sorteos acumularon ingresos al erario público por 986 millones de pesos, un aumento de 16.4%, en términos reales.

En el caso de bebidas saborizadas se reportó una recaudación de 7,607 millones de pesos en el primer cuatrimestre del 2017, con lo que se presentó una reducción de 3.6 por ciento.

En el 2013, antes de que entrara en vigor la reforma fiscal, la recaudación que se tenía en el rubro de IEPS otros sumó 78,572 millones de pesos. Pero como aún existía el subsidio a la gasolina, no tenía un impacto significativo en la recaudación total del IEPS, incluso se mantenía en cifras negativas.

Para el 2014, es decir el primer año de la reforma fiscal, el IEPS a otros reportó una recaudación por 124,493 millones de pesos, es decir, 1.5 veces más de lo que se reportó un año antes sin la reforma.

En ese mismo año, los rubros de cerveza y bebidas refrescantes, juegos con apuestas y sorteos; así como la comida chatarra generaron ingresos por 44,120 millones de pesos, 35% del IEPS otros sin considerar la gasolina y el diésel.

Para el 2015, la recaudación por dichos productos fue por 47,762 millones de pesos y representó 36% del total de IEPS otros, mientras que para el 2016 la recaudación alcanzó los 51,376 millones de pesos, para representar 38% del total.

En la Ley de Ingresos de la Federación del 2017 se estima que la recaudación por estos rubros sea de 53,467 millones de pesos, lo que podría representar alrededor de 39% del total.

Impuesto que beneficia más 
a gobierno que a la salud

Los alimentos no básicos y con alta densidad calórica registraron una recaudación por 6,250 millones de pesos, un incremento de 2.6%, respecto del año anterior. Dicho monto representó 11% de la recaudación que se obtiene en IEPS otros, es decir, sin incluir la gasolina y el diesel.

Leticia Armenta, economista del Tecnológico de Monterrey, explicó que los impuestos que se pusieron a dichos productos fueron con el argumento de que existe un problema de salud pública y que con dicho gravamen se desalentaría el consumo.

“Sin embargo, diferentes estudios han mostrado que esto realmente no ha revertido la preferencia de los consumidores sobre estos alimentos. Por otra parte, para el gobierno federal ha representado un ingreso adicional para las finanzas públicas, lo cual nos hace ver que es un impuesto que realmente viene a contribuir más a los ingresos públicos que a la salud”.

Refirió que también dichos recursos han ayudado a mitigar la reducción de los precios del petróleo, lo cual impacta directamente en los ingresos petroleros del país, por lo que contar con los recursos de IEPS en comida chatarra o bebidas saborizadas ha servido para completar parte de las finanzas públicas.

Recaudación por IESP a carbono crece más de 100%

De acuerdo con datos de Hacienda, el IEPS que se cobra en el carbono registró un incremento anual de 197.2% en el primer cuatrimestre del 2017, con lo que aportó ingresos de 7,582 millones de pesos.

“Lo que se busca con este impuesto es que se compense el daño que se hace al medio ambiente. Este impuesto aparentemente constituye un ingreso fijo por cada tonelada de CO2 que el combustible fósil emite”, expuso Armenta.

Por un lado, dijo, genera el incentivo de mejorar la calidad en los combustibles, porque si tienen bajas emisiones entonces tendrían que pagarse menos impuestos.

“Este impuesto no ha sido tan efectivo en esa perspectiva porque finalmente Pemex no ha mejorado el nivel de refinación y no hay investigaciones sobre combustibles que permitan mejorar la composición”, sostuvo.

Refirió que, hacia delante se podría esperar que las empresas privadas comiencen a vender combustibles, no necesariamente de Pemex, sino de otras fuentes que aprovechen la oportunidad de este impuesto y que de esa manera puedan reducir la contaminación y el costo del combustible.

Fuente: elizabeth.albarran@eleconomista.mx
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