El hombre que creó la tecnológica mexicana de los 1,000 mdd

Este mexicano no conoce límites: abandonó la fabricación de puentes y carreteras para crear una tecnológica que está valuada en 1,000 mdd.

Desde niños nos enseñaron a seguir las reglas y a obedecer sin cuestionar, pero muy pocos se atreven a romper este arquetipo y a salir de la zona de confort. Sergio Rosengaus decidió hacerlo en los negocios. Desde hace 17 años, desafía el status quo con audacia y sin temer al fracaso, buscando nuevas y mejores formas de hacer las cosas en el mundo de las Tecnologías de la Información (TI).

Su pasión por la tecnología y los negocios, lo motivaron a fundar KIO Networks, la empresa mexicana líder en centros de datos con servicios personalizados de TI de misión crítica. Opera 32 centros de datos en Estados Unidos, Centroamérica, el Caribe, Europa y México, donde ha sumado 1,900 empresas grandes y 80,000 Pymes como clientes. Hoy, la compañía es uno de los dos unicornios mexicanos (empresas valuadas en más de 1,000 millones de dólares), a la altura de marcas como Facebook o Airbnb.

Su historia como emprendedor comenzó en la década de 1990. Fabricaba ferrocarriles, trenes ligeros, puentes y carreteras en un negocio familiar, pero en su tiempo libre se dedicó a dar asesorías para utilizar las computadoras Mac. Este hobby se convirtió en un negocio de consultoría de prensa digital para la industria editorial, pero decidió retirarse y cederlo a sus amigos.

En 2000, dejó su empleo de construcción para dedicarse a lo que realmente le apasiona: la tecnología. Viajó a Estados Unidos con recursos propios y de sus amigos en busca de fondos de capital de inversión y consiguió más de lo que esperaba. Regresó a México para fundar Ncubo, una incubadora de negocios tecnológicos con financiamiento, apoyo legal y administrativo, que invirtió exitosamente en siete empresas.

Pero en uno de sus viajes a Silicon Valley buscando oportunidades de negocios, en la parte más alta de un edificio, encontró un espacio lleno de servidores y computadoras. Era el AboveNet en San José, California, un centro de datos con infraestructura y conectividad de muy alto nivel. En ese momento, Sergio vio la oportunidad de negocio para traer esa tecnología a México. Y aunque ya había un entorno tecnológico similar, decidió superarlo con centros de datos más sofisticados, infraestructura y sistemas de misión crítica. Formuló un plan de negocios y a los tres meses el proyecto ya estaba fondeado. María Asunción Aramburuzabala se hizo socia de Ncubo y puso la mitad para KIO y la otra mitad fue inversión propia. Así surgió KIO Networks.

La apuesta de Sergio para competir en las TI, un mercado que valía US$500 millones en 2014, según la consultora Select, fue sumar a especialistas en TI y talento joven de Estados Unidos, ya que en México esta era una industria incipiente, para incursionar en sectores con información crítica diferente a la Bolsa de Valores, como el financiero, medios y entretenimiento, salud y telecomunicaciones.

Para robustecer el servicio y poder ofertar a las Pymes, hizo la compra de tres empresas: RedIT, MásNegocio y Sm4rt. Con esta inversión se incrementaron los activos, colaboradores, clientes, infraestructura y sistemas, convirtiéndose en uno de los gigantes de la industria. Ahora brinda servicios personalizados de hospedaje administrado, servicios en la nube, aplicaciones bajo demanda, conectividad y big data.

Rompe las reglas

Sergio, quien también es presidente del Consejo Directivo de Endeavor México, no solamente tuvo un efecto multiplicador en sus tres negocios, sino que además con la creación de KIO Networks logró cambiar las reglas del juego en el mercado de los centros de datos. La industria sólo permitía una penalidad del 20% de los ingresos si los sistemas se caían, aunque fuera un mes, pero el empresario decidió devolver el 100% de los ingresos si sus sistemas fallaban, para garantizar la calidad de su servicio.

“Era una industria muy tradicional, decían que eso era inaceptable, y los abogados de Latinoamérica rechazaban esas cláusulas, pero nos arriesgamos y los resultados fueron buenos”, recuerda Sergio.

Desde entonces, las demás empresas han tenido que aceptar penas más grandes o estar fuera del negocio, y eso hizo que la industria en México se convirtiera en una de las más exigentes en el servicio de sistemas de información.

Esta garantía y la calidad del servicio con soluciones innovadoras, ágiles, consistentes y personalizadas, le permitió ganar terreno en los centros de datos. Superó a marcas del sector como Telmex, Oracle y Hewlett Packard, obtuvo la confianza de socios tecnológicos como Google o Microsoft, y compite con empresas como HP o IBM.

A diferencia de otras empresas, KIO Networks monitorea de forma automática el funcionamiento de sus sistemas para transparentar el servicio con los clientes y asegurar la información. El cliente puede ver cómo está funcionando su sistema, atributo que antes no existía.

“¿Por qué no enseñarle el sistema, si finalmente es suyo? Eso nos ha comprado una confianza muy importante en el mercado”, comenta.

Pero, ¿qué fue realmente lo que hizo que esta empresa creciera hasta las nubes? Cambiarse el chip mental de la comodidad por una eterna inconformidad. “Las mejores ideas surgen cuando rompes con el status quo, y eso te obliga a salir de la zona de confort, a cuestionarte de qué manera tu empresa puede escalar y atreverte a tomar decisiones inteligentes que den vida a la innovación. Si no vives con una eterna inconformidad, aunque hagas muy bien las cosas, no te mantienes vigente y actualizado en la industria”, advierte Sergio.

En este sentido, José Antonio Dávila, director del Centro de Investigación en Iniciativa Empresarial del Ipade Business School, dice que la innovación es un proceso de prueba, error y aprendizaje. Para ser disruptivo e innovador, sugiere tener muy claro qué es lo que puede hacer a un negocio único, rodearse de un equipo de expertos y hacerlo con inteligencia. “Emprender e innovar es un deporte en equipo, y finalmente lo que define a un buen emprendedor no es el dinero, sino la capacidad de ejecución”, explica.

Publicidad disruptiva

KIO Networks también le dio un giro de 180 grados a la publicidad tradicional de las empresas tecnológicas, cambió el concepto de los bits y bytes por uno más atrevido y creativo para enamorar a sus clientes. Los ilustradores de DC Comics y Marvel fueron los encargados de crear personajes para protagonizar los valores de la empresa. Uno de ellos fue Flexigula, un personaje que encarnó la flexibilidad que tiene KIO Networks para hacer negocios con los clientes, o Concret, que personificó la fortaleza y seguridad del servicio que ofrece.

Otra de las estrategias fue hacer campañas con celebridades como la modelo Alessandra Ambrosio para transmitir que la tecnología es divertida, sexy e inteligente; con Candice Swanepoel, para comunicar la curiosidad y lo autodidacta que es la organización, y con el actor Peter Dinklage para hablar de la grandeza de la empresa por sus atributos, siendo un startup que tenía pocos años operando, y que podía crecer junto con el cliente.

“Es un marketing como nos gusta vivir la vida en KIO, de forma más divertida. Las campañas reflejan el ADN de la organización. Los colaboradores de la empresa conectaron mucho y fácilmente, y el público las aceptó muy bien. Generamos mucho branding, leads y mucha presencia. El reconocimiento de la marca ha ido creciendo”, explica Erika Domínguez, Chief Marketing Officer de KIO Networks, quien revela cuatro claves para hacer publicidad con un modelo disruptivo.

1.Crea un concepto totalmente distinto a lo tradicional.

2. Conoce a tu audiencia, escucha qué necesitan y comunica con pasión.

3. Motiva a tu equipo de trabajo para no matar la creatividad.

4. Pierde el miedo al juicio, sólo así lograrás cosas disruptivas.

Sergio, al igual que muchos emprendedores, también vivió momentos de crisis. Uno de ellos fue cuando invirtió US$5 millones en un proyecto tecnológico de la empresa Ventakit, y después de tres meses se dieron cuenta de que el proyecto no estaba funcionando.

Sobrepasando las crisis que vengan, la empresa estima crecer entre 10 y 15% este año y seguir con sus planes. Hace poco lanzaron Cyber Shield, un seguro contra ataques cibernéticos. El secreto está en el cambio constante y en ir un paso adelante de la competencia, dice.

“Siempre hemos sido adoptadores tempranos de tecnología. Estamos preparados con sistemas, tecnología y personal para resolver una falla más rápido que nadie”.

Fuente: Alto Nivel/Publicado originalmente en Entrepreneur en Español.

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