Coyoacán, un barrio memorable lleno de tradiciones y cultura

Ciudad de México. Recorrer sus calles, admirar sus casonas y sus iglesias rememoran los tiempos cuando los colonizadores decidieron establecerse en este barrio, atraídos por sus bellezas naturales y su tranquilidad. Es Coyoacán, el “lugar de los que tienen o poseen coyotes”.

La historia de esta demarcación política capitalina se remonta a la época prehispánica, al ser un lugar consagrado a uno de los más importantes dioses mexicas, Tezcatlipoca, cuyo nahual (ser que por las noches se transformaba en animal) era precisamente un coyote.

El cronista Luis Everaert reconoció el significado del nombre compuesto por tres voces nahuas: coyotl (coyote), hua (posesión) y can (lugar).

Durante años, Coyoacán ha sido punto de encuentro de tradiciones y cultura, pues en su territorio han instalado sus residencias afamados pintores, poetas, músicos e historiadores, y hoy en día es un importante punto de referencia para quienes visitan la capital del país.

Adultos mayores, jóvenes, niños, familias completas acuden a este barrio que mantiene su aire de provincia con sus antiguas capillas, plazas y jardines pero que también ofrece excelentes propuestas gastronómicas y culturales.

Las capillas de Panzacola y de Santa Catarina de Siena, la Parroquia de Coyoacán, el Jardín Centenario, la Plaza de la Conchita; los museos Frida Kahlo, de las Culturas Populares y de la Acuarela son paradas obligatorias para cualquier paseante que además disfruta del arte y la arquitectura.

Y en este andar por las calles del centro de Coyoacán, el Jardín Hidalgo es un pretexto para descansar y contemplar el quiosco de estilo francés colocado en 1900 y cuya cúpula cuenta con 16 vitrales y un águila republicana de bronce.

Referencia imperdible, la garita se ve rodeada por globeros, vendedores de helados, danzantes, músicos aficionados, cilindreros y toda suerte de artista urbano que en fechas especiales, como la Feria del Tamal o el Grito de Independencia, se funden con los visitantes.

En los alrededores del Jardín Hidalgo, la segunda plaza pública más visitada después del zócalo capitalino, se pueden apreciar la Casa Municipal y el monumento de tres metros de altura de Miguel Hidalgo y Costilla, del escultor mexicano Luis Arias.

Además de su amplia oferta cultural y artística, la comida tiene un lugar importante en este barrio, púes posee restaurantes con propuestas de alta cocina pero también platillos muy populares y accesibles en el Mercado de Coyoacán, inaugurado en 1921 pero que en 1956 fue reubicado a la calle de Allende, donde actualmente se encuentra.

A bordo del Turibus, la delegación realiza un circuito de casi cuatro horas que incluye 17 paradas, en las que el paseante puede subir y bajar con sólo mostrar el brazalete que comprueba su pago, el cual va de 85 a 165 pesos.

De esta forma pueden ser apreciadas zonas culturales, arquitectónicas e históricas de la Ciudad de México, que incluye diversos puntos ubicados en la delegación Coyoacán.

El circuito inicia en la fuente de la Cibeles, pasando por la Plaza de Toros, la Casa Jaime Sabines, el Estadio Universitario, el Mercado de Flores; los museos Universum, de Arte Contemporáneo de la UNAM, de la Acuarela, de Frida Kahlo y el centro histórico de Coyoacán.

Con todas esas propuestas y atractivos, el barrio de Coyoacán sigue vigente y esplendoroso, con la convivencia armoniosa de lo histórico y lo moderno, siempre con un toque amistoso y familiar.

Fuente: La Jornada/Notimex
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