Actividad industrial pierde dinamismo en la mayoría de las entidades del país

En relación a la variación del 2016, nueve estados desaceleraron, seis se ubicaron en fase recesiva e igual número registró caídas con previo crecimiento.

La actividad industrial en el país sufrió una caída de 0.3% a tasa anual en los primeros dos meses del 2017, que significó el peor comienzo, en igual periodo de comparación, desde el 2009 (descenso de 7.6%), de acuerdo con datos desestacionalizados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Por entidad federativa, en relación a la variación del primer bimestre del 2016, nueve desaceleraron, seis se ubicaron en fase recesiva, igual número de estados presentaron crecimiento este año con previa caída y cuatro mostraron una dinámica inversa a ésta (disminución con previo incremento); Baja California Sur se recuperó y sólo Querétaro, Estado de México, Michoacán, Yucatán, Guanajuato y Aguascalientes aceleraron en su actividad fabril.

De los estados que perdieron ritmo de crecimiento, las mayores brechas se mostraron en Sinaloa (de 8.5% en el 2016 y a 2.4% en el 2017), Jalisco (de 5.7 a 0.7%), Tlaxcala (de 6.4 a 1.4%), Morelos (de 6.6 a 1.8%) y Sonora (de 6.2 a 4.2 por ciento).

La actividad industrial se compone de industrias manufactureras, construcción, minería y generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final.

Héctor Magaña, coordinador del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey (CIEN), expuso que “la minería se ha ubicado en terreno negativo desde hace dos años, y esto ha impactado en el desarrollo general de la actividad industrial”.

Agregó que los recortes que se hicieron al Presupuesto de Egresos de la actual administración, también tuvieron un efecto sobre el ritmo de crecimiento de la construcción, debido a que en algunos casos hubo obras de infraestructura que incluso llegaron a suspenderse.

En algunas entidades, algunos rubros dentro del sector manufacturero vieron una reducción en su actividad, como “la fabricación de muebles, de prendas de vestir, industria petroquímica, equipo de transporte, metalmecánica básica y la industria alimentaria”, en parte, por el aumento de precios, el bajo crecimiento de la economía y la depreciación del peso frente al dólar, que afectó vía importaciones, expuso Raymundo Tenorio, director de la carrera de Economía y Finanzas del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey.

Sur, con mayor impacto

Las entidades que se posicionaron en fase recesiva en su actividad industrial fueron: Guerrero (de -4.4 a -12.5%), Tamaulipas (de -0.3 a -5.9%), Chiapas (de -6.9 a -9.9%), Campeche (de -7.9 a -10.5%), Zacatecas (de -2.0 a -4.2%) y Veracruz (de -2.6 a -4.1 por ciento).

Al respecto, el investigador del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), Kristobal Meléndez, indicó que en algunos de los estados ubicados en la zona sur, “han tenido una inversión pública inferior, pues normalmente se ha concentrado en la zona norte la inversión pública, la inversión privada y la Inversión Extranjera Directa”.

En relación con Veracruz y Campeche, el coordinador del CIEN manifestó que su “principal actividad es la extracción de petróleo, la cual se contabiliza en la parte de minería y dado que no se ha presentado una recuperación tanto en los productos derivados del crudo, como en un incremento significativo en los precios del mismo, eso les ha afectado”.

Sostuvo que en el sur existe un rezago importante, particularmente en la actividad industrial, “por lo cual incluso se hace el proyecto de las Zonas Económicas Especiales, para tratar de disminuir esta brecha”.

En tanto, sólo Baja California Sur reportó una recuperación, al reducir su tasa anual negativa en 4.1 puntos porcentuales para el periodo referido.

Esta entidad “ha mostrado dinamismo, le ha ido bien en el sector agropecuario y le ha ido bien en el sector industrial; al haber mayor cantidad de ingreso para sus ciudadanos, esto se ve reflejado en una mayor actividad industrial para el consumo interno y, en cierta medida, también para la exportación”, comentó el investigador del CIEP.

Comportamiento

Los territorios que aceleraron su actividad fabril en el primer bimestre del año, en relación a la variación igual periodo del 2016, fueron: Querétaro (de 4.1 a 5.6%), Estado de México (de 3.7 a 5.3%), Michoacán (de 0.5 a 4.5%), Yucatán (de 7.6 a 13.1%), Guanajuato (de 1.9 a 10.3%) y Aguascalientes (de 1.7 a 11.7 por ciento).

Luis Foncerrada Pascal, director del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, refirió que en la zona del Bajío, el crecimiento industrial de debió al avance en la desregulación, la simplificación de trámites y permisos, que facilitaron la inversión.

Kristobal Meléndez señaló que en el caso de algunos, estados principalmente en la zona centro, reportaron resultados favorables porque “son puntos estratégicos de distribución a diversos estados”.

Mientras Héctor Magaña detalló que hubo un impulso en el sector automotriz, que a la vez impulsó a la actividad manufacturera en ese rubro en las entidades en las que éstas predominan, mientras que en el caso de Yucatán y el Estado de México, otras exportaciones de manufactura tuvieron incrementos importantes.

Cruzan umbral

Las entidades que pasaron de tener una tasa anual positiva a una negativa para este 2017 fueron: Tabasco (de 0.01% a -15.4%), Hidalgo (de 6.6 a -8.5%), Colima (de 8.0 a -6.1%) y Baja California (de 3.6 a -0.7 por ciento).

El investigador del CIEP expresó que en el caso de Hidalgo, se observa el efecto del “retroceso, en cada uno de los sectores de las actividades industriales y eso se ha visto reflejado en una caída en este tipo de actividad”.

Sobre Baja California, dijo que es una entidad que sí ha tenido buen desempeño manufacturero, pero ha tenido una baja en sectores de la construcción y de la minería, por lo que en el total se muestra una disminución.

En sentido contrario, las entidades que pasaron de tasas negativas a aumentos al inicio del 2017 fueron: Nuevo León (de -0.9 a 1.2%), Oaxaca (de -4.5 a 2.4%), Ciudad de México (de -4.8 a 3.8%), Puebla (de -3.8 a 6.7%), Nayarit (de -19.1 a 1.9%) y Quintana Roo (de -4.9 a 23.5 por ciento).

melania.delgado@eleconomista.mx

Fuente: El Economista/Melanie Atayde
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