Evasión fiscal en el hospital Médica Sur

La vigilancia del cumplimiento fiscal también corresponde a los ciudadanos, sobre todo, en la medida en que se afecten sus intereses personales.

La presente entrega también podría tener el formato de una carta abierta al presidente del SAT, Osvaldo Santín, en la medida en que se trata de un caso de evasión fiscal. ¿Acaso no es esa la entidad cuya misión es vigilar que los perceptores de ingresos, tanto instituciones como personas físicas, cumplan con su obligación de pagar impuestos? Indirectamente, esa vigilancia también corresponde a los ciudadanos comunes y corrientes, sobre todo, cuando los actos de evasión obran también en su perjuicio personal como es el caso del que me ocupo en la presente entrega.

El incidente es del interés público no únicamente en razón de que involucra a un evasor individual, sino a la vez a una organización constituida que le da cobertura en sus acciones evasoras y por tanto se convierte también, de manera paralela, en su cómplice. Reza el proverbio popular que “tanto hace el que mata la vaca como el que le jala la pata”. El evasor en cuestión es un médico de nombre Luis Enrique Soto que presta sus servicios en el hospital Médica Sur en la especialidad de infectología. En tiempos recientes se negó tajantemente a expedir la factura oficial que se le solicitó por servicios prestados e incluso al peticionario lo retó verbalmente a que lo demandara por tal omisión por la vía legal.

No se necesita ser Einstein para adivinar la razón por la cual ese mal médico que responde al nombre de Luis Enrique Soto se negó a expedir la factura solicitada: la razón no puede ser otra que evadir el pago de los impuestos correspondientes. El agravante para el caso fue que las autoridades del centro hospitalario mencionado también declinaron hacer las gestiones necesarias para que el mencionado médico cumpliera con sus responsabilidades legales tanto como prestador de un servicio como de causante.

Las autoridades de ese centro hospitalario deben cobrar conciencia de que no hay tal cosa como la independencia de los médicos con respecto a la institución. El director médico de esa entidad que lleva por nombre Octavio González Chon está obligado a saber que existe la corresponsabilidad y un prestigio común que cuidar. Debería ser destituido por las autoridades de la organización. Su comportamiento es 
indigno no únicamente en la medida en que afecta a pacientes, sino que también encubre la evasión fiscal.

Fuente: bdonatello@eleconomista.com.mx

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s