“Bestias de playa” del DaVinci moderno llegan a la CDMX

Su inspiración es el milagro de la vida, afirma; sus trabajos reflejan su habilidad en áreas como ingeniería, robótica y aeronáutica

Las asombrosas criaturas del artista holandés Theo Jansen que fusionan el arte y la ingeniería, se exhibirán por primera vez en México, del 13 de mayo al 13 de agosto en el Laboratorio Arte Alameda del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Dichas obras cinéticas de aspecto animal y con vida artificial se mueven a través de complejas estructuras compuestas de tubos y botellas de plástico. El objetivo del también físico es lograr un organismo viviente capaz de caminar y sobrevivir de forma autónoma.

El tubo o manguera de plástico utilizado como aislante en las instalaciones eléctricas, resistente y ligero, se convierte en la base estructural de sus criaturas, que poco a poco adquieren la forma de esqueletos de animales o de insectos gigantes. El funcionamiento básico de estos enormes seres se compone de unas alas de tracción, que activadas por el viento y unidas a un cigüeñal accionan el movimiento de las patas.

A lo largo de más de 20 años, Theo Jansen, considerado como un Leonardo Da Vinci del siglo XXI, ha creado nuevas bestias cada vez más evolucionadas. La aparición en 2007 de una de sus criaturas en la televisión, dentro de una campaña publicitaria de automóviles, dio fama internacional a su obra, que ha sido expuesta en museos de todo el mundo.

Ocho de estas criaturas, denominadas por el mismo artista como Strandbeest o bestias de playa, vivirán durante tres meses en el Laboratorio de Arte Alameda. La exposición muestra la evolución biológica de estas criaturas, desde la primera y rudimentaria creación en 1990, hasta las más ágiles, flexibles y evolucionadas en la actualidad.

El método de trabajo del artista y el proceso de evolución de sus criaturas le han permitido crear una gran familia de más de 40 bestias y establecer siete períodos evolutivos en función de los avances de cada especie. Los nombres de sus bestias de playa se componen siempre de la palabra animaris, que es una corrupción del latín que alude a su condición de bestia o “animal” y a su hábitat natural, por la proximidad al mar.

A inicios de los 80, el artista comenzó a crear programas de simulación algorítmica de vida artificial. Su interés por diseñar organismos vivos y autónomos a través de software le llevó a iniciar su serie de esculturas cinéticas Strandbeest, proyecto que le ha proporcionado un reconocimiento a nivel internacional.

Cada año Theo Jansen desarrolla un ser nuevo, que hereda las virtudes del anterior y las perfecciona. Cuando está listo experimenta el movimiento con él en las playas cercanas a su estudio en Holanda durante el verano. Después de un año de vida y varios meses a la intemperie, las hace regresar al taller y las convierte en lo que denomina “fósiles” y empieza de nuevo a desarrollar otra criatura que mejora la especie anterior.

Fuente: La Razón/Redacción
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