Chile y Chocolate. Los sabores de México impregna museo de Berlín

La exposición describe la contribución mexicana, a través de sus vegetales, a la gastronomía mundial ◗ Ofrece una idea de la diversidad cultural y biológica de ese país, dice Thomas Borsch

Para celebrar la amistad entre México y Alemania, en el marco del Año Dual, hoy abrirá sus puertas, en Berlín, la exposición Chile y Chocolate. Los sabores de México y permanecerá  hasta el 25 de febrero de 2018. Fue organizada con la colaboración del Instituto de Ecología y la Dirección General de Divulgación de la Ciencia, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), así como con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

La muestra ocupa un lugar de honor en este recinto que es jardín y museo y que cuenta con tres siglos de vida y más de 20 mil ejemplares vegetales, algunos de los cuales fueron llevados desde México por el naturalista Alexander von Humboldt, a principios del siglo XIX.

El espíritu de este proyecto es mostrar  la gran contribución mexicana a la alimentación de todo el mundo a través de sus vegetales comestibles, como el jitomate, el aguacate, el maíz, el chocolate, el chile y otros ingredientes que ya son de consumo internacional.

Thomas Borsch , director general del Jardín Botánico de Berlín, platicó con Crónica en exclusiva y dijo que desde hace muchos años el Jardín Botánico de la UNAM es uno de sus principales socios académicos en el continente americano y que gracias al intercambio de estudiantes con México se han podido reproducir en invernaderos de Berlín ecosistemas como la selva y el desierto mexicano, los cuáles pueden ser visitados incluso en invierno, cuando la temperatura exterior es de menos 20 grados centígrados.

CONOCER EL SABOR. A lo largo del último año, Thomas Borsch ha viajado varias veces entre Berlín y la Ciudad de México. Este hombre, que es responsable del jardín botánico que recibe a 500 mil personas cada año en la capital alemana, es también profesor de Sistemática Vegetal en la Universidad Libre de Berlín. Es por eso que el encuentro con investigadores y museógrafos mexicanos le ha parecido una experiencia fascinante y enriquecedora, pues, afirma, no sólo es un administrador, sino alguien que disfruta estar con las personas y aprender.

“Productos como el chocolate y el chile son muy conocidos en Alemania, pero no todos conocen bien el contexto cultural y biológico que los rodea en México. Lo mismo ocurre con otros alimentos que, desde luego, conocemos como el maíz, el jitomate o incluso la pitaya. Es por esto que esta exposición puede ser muy importante para dar una idea de la amplia diversidad cultural y biológica que hay en ese país”, indica el director e investigador.

“Nuestro objetivo es atraer a personas que normalmente no están al tanto de temas como la diversidad biológica de México, pero desde luego que conocen el chocolate porque lo consumen mucho. Entonces, la estrategia que seguimos es estimularles la curiosidad con el tema de los sabores para que tengan una experiencia sensorial y emocional. Así queremos provocar en ellos una experiencia cultural, biológica, pero sobre todo, una experiencia memorable”, añade.

CASA DE LUJO. El Jardín Botánico y el Museo Botánico de Berlín son dos de los recintos más visitados. No sólo recibe a ciudadanos alemanes, sino a turistas de diferentes partes del mundo. Algunos de sus grandes invernaderos, de acero y cristal, han mantenido sus colecciones de plantas vivas por más de 110 años.

“En estos invernaderos tenemos colecciones que representan a los bosques, las plantas de ecosistemas áridos y muchas plantas tropicales. Nuestras colecciones tienen algunos ejemplares que fueron traídos a Alemania por el propio Humboldt, pero para tenerlas en el estado actual es necesaria una parte que a veces no se observa mucho, pero es muy importante: la mano y el conocimiento de nuestros jardineros. Cada persona que trabaja en el Jardín sabe que el trato para que una planta sobreviva es singular y esto es algo en lo que trabajamos mucho. Gracias a esto tenemos una colección y un sendero de plantas de México, cactáceas y agaváceas, que es de las más relevantes en Europa”, cuenta Thomas Borsch.

Al hablar de los apoyos tecnológicos que tienen para ayudar a que estas plantas puedan sobrevivir a climas inclementes como las temperaturas bajo cero grados centígrados de los meses de enero y febrero, el director del Jardín dijo que han hecho grandes inversiones en tecnología de climatización y manejo de temperatura, pero que sus mayores avances han sido en lograr estas áreas con el menor gasto de energía.

“En los últimos diez años hemos hecho un esfuerzo muy grande por volvernos una institución sustentable y hemos logrado reducir nuestros gastos en energía hasta en 30 por ciento. Esto no ha sido en demérito de las colecciones. En el caso de la colección de plantas mexicanas, es muy importante que los niños que las visitan sientan que estas formas de vida provienen de un ecosistema tropical. Cuando logramos esto, no sólo estamos hablando de plantas, sino de la diversidad de ecosistemas que hay en el planeta y, por lo tanto, de la diversidad de personas que en él habitan”, concluyó.

Fuente: La Crónica/Antimio Cruz

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