Exhumación de Barragán se hizo “en contubernio con el gobierno”

La sobrina y heredera del arquitecto Luis Barragán Morfín (1902-1988), Emma Barragán Flores, dice que la exhumación de su tío de la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres para tomar una porción de sus cenizas es ilegal: Todo estuvo mal hecho, se omitieron papeles, hubo contubernio con el gobierno.

En nombre sus tres hermanas, también herederas, estará entre el público de la primera de las mesas de debate que organiza el Museo Universitario Arte Contemporáneo (Muac) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), recinto que mañana inaugura la exposición Jill Magid: una carta siempre llega a su destino. Los Archivos Barragán, en la que el diamante fabricado con los restos del arquitecto y engarzado en un anillo, es la pieza central.

Voy a acudir al Muac sólo a dar mi opinión acerca de mi tío y de lo que hicieron, pues no estoy de acuerdo; es una exhumación ilegal, reitera Emma Barragán en entrevista con La Jornada.

La sobrina de Barragán recuerda que su tío no estaba de acuerdo con la cremación luego de la muerte, porque fue un hombre católico, chapado a la antigua.

Ella y sus hermanas se enteraron en 2015, mediante la prensa, que la tumba de Barragán, en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, había sido profanada para extraer una porción de sus cenizas y convertirlas en un diamante, a iniciativa de la artista estadunidense Jill Magid y su galerista, Pamela Echeverría.

Hicieron lo que quisieron

Cuando supo la noticia, Emma Barragán sintió morir, añade, pues “mi papá, hermano mayor de mi tío Luis, era igual que él, y ambos decían: ‘a mí me sepultan a la antigüita, nada de cremación’. Sólo que mis medios hermanos, los Barragán Hermosillo, nunca nos informaron de lo que hicieron hasta que vi un reportaje. Tampoco me avisaron cuando murió mi tío ni cuando se lo llevaron a la Rotonda en 2002. La relación con mis medios hermanos no ha sido ni buena ni mala, simplemente no la hemos tenido, pero sí es molesta esta situación porque hicieron lo que quisieron”.

Emma Barragán aclara que su intención no es entablar un juicio y que personalmente no pelea nada, pues no le interesa el dinero, lo único que pido es que pulvericen el diamante y regresen a mi tío a su urna.

Recuerda a su tío Luis Barragán como un hombre amoroso y profundamente solidario. “Cuando murió mi padre, Juan José Barragán Morfín, no me pude acercar a la tumba, porque ahí estaban mis medios hermanos; me retiré con mi esposo, debajo de un árbol, y mi tío Luis se acercó, estuvo todo el tiempo conmigo abrazándome, alentándome, muy cariñoso.

Mi papá y él se querían mucho; fueron socios cuando se recibieron de ingenieros en Guadalajara. Se parecían mucho físicamente, estudiaron juntos. En su testamento, mi tío nos nombró herederas a mí y a mis tres hermanas, y de las otras personas que incluyó eligió a quien él sintió que lo quería. Es así que ahí están su enfermero, su cocinera, una vecina, una señora de Estados Unidos que había sido su novia, es decir, tomó en cuenta a quien estuvo cerca y lo cuidó.

De las nueve personas que firmaron en julio de 2015 la petición dirigida al director de panteones de Guadalajara para exhumar las cenizas de Barragán, ostentándose como únicos y legítimos familiares directos, sólo uno es heredero: Hugo Barragán Hermosillo, quien falleció el pasado febrero. En ese documento también aparece el nombre de Rayo Barragán Morfín, quien sí es heredera, pero de quien no aparece la firma.

¡Me quería morir cuando vi el video de cómo sacaban las cenizas con la cuchara para ponerlas en una bolsa de plástico!, continúa Emma, “no se me quita de la cabeza pensar qué hicieron con esa cuchara, ¿la lavaron y echaron al caño los restos? Me sentí muy mal, luego me dio mucho coraje porque nadie nos avisó. Hoy ya no estoy enojada, todo se pasa. Lo único que quisiera es que mi tío estuviera completito en su urna, y que saquen ese caballo (el objeto que la artista colocó en la urna para remplazar las cenizas objeto de su apropiación).

Nada dirá a Jill Magid

“No sé por qué Jill Magid lo hizo –prosigue Emma Barragán Flores–. Lo único que quiero es que destruyan el anillo y lo regresen, ¿crees que se pueda? Muchas personas lo estamos pidiendo. Lo que echaron a la basura al lavar la cuchara, pues ya ni modo.”

Emma Barragán es firme en su convicción de que al acudir al Muac no va a ver el anillo, ¡claro que no!, sentiría muy feo, no tiene caso. La gente que va a ir a verlo lo hace por morbo, o porque es su trabajo. Pero yo, definitivamente, no lo voy a ver.

Respecto de Magid, la sobrina y heredera de Barragán explica: Personalmente no pienso decirle nada, porque ella ya sabe lo que pensamos todas las personas que estamos indignadas. ¿Quién y con qué propósitos le meterían la idea de hacer lo que hizo? ¿Tener una joya? ¿Cambiarla por el legado? Pues si ya sabía que nunca se lo van a dar; fue un pretexto.

Fuente: La Jornada/Mónica Mateos Vega

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