Los salseros de Dios: abandonan giras para participar en la Pasión de Iztapalapa

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Alejandro González y su hermano pertenecen a la agrupación La Típica; recorren el país y el mundo para llevar su música; pero al llegar Semana Santa abandonan todo para instruir y tocar con los clarines

Para Alejandro González no hay nada que valga más la pena que poder participar en la representación de la Pasión en Iztapalapa, lleva cerca de 25 años colaborando en la celebración de Semana Santa.

Durante todo el año dirige una orquesta musical de salsa en compañía de su hermano; sin embargo, meses antes de que comiencen los días santos hace una pausa en sus labores para dedicarse de lleno al grupo de Clarines que desde hace un año creó con el comité organizador.

Alejandro y su grupo La Típica cobran 60 mil pesos por presentación, pero no le importa dejar de percibir esos ingresos con tal de enseñar a los iztapalapenses que se unen a su grupo a tocar el instrumento de viento.

Incluso busca suplentes que los cubran a él y a su hermano en la orquesta para así poder dedicarse de lleno a instruir a sus alumnos, que van desde los 8 años a los 65.

El único requisito que Alejandro les pide a quienes deciden inscribirse al grupo de clarines es no desistir.

Dice que su mejor recompensa es lograr reflejar las costumbres y tradiciones que hay en “mi bello pueblo de Iztapalapa”.

Los preparativos han valido la pena, pues asegura que los meses de constante enseñanza a sus pupilos se verán reflejados los próximos días santos.

—¿Cómo conjugas la orquesta de salsa con liderar el grupo de los clarines?

—Mi orquesta de salsa se llama La Típica. La verdad es un conjunto de muchas cosas, con el nombre queremos reflejar las costumbres de nuestro bello pueblo de Iztapalapa. Hay muchas tradiciones, no sólo Semana Santa; está el Fuego Nuevo, el Cerro de la Estrella, todo es parte de lo que nos gusta y lo que nos apasiona. Lo integro bien, la salsa con la representación de la Pasión.

La verdad para mí no ha sido difícil combinarlos, es parte de la cultura musical que existe en mi delegación. De pronto ha sido muy padre convivir con todos, mantener a los chavos y a todos los que les enseño a tocar el clarín.

¿Qué significa para ti La Típica?

—Pues mucho, la salsa me ha llevado a muchos lugares. Nos ha tocado ir con la salsa de Iztapalapa a Colombia, Estados Unidos, pero completito, y pues afortunadamente ya conocemos todo México. Gracias a la orquesta hemos conocido muchas partes y me da orgullo decir que la música iztapalapense anda por allá.

—¿Cuándo empezaste a dirigir el grupo de los clarines?

—El año pasado. En la 173 fue que surgió mi grupo ya que tiene que estar dirigido por alguien que esté asociado al Comité Organizador de Semana Santa. Yo soy músico y me dijeron que yo podía estar a cargo del grupo del cual muchos de los integrantes que están aquí conmigo ya habían participado en los otros dos grupos, o en el de Santa Bárbara o en el de San José. Lo bueno es que se conjugó y me tocó armarlo.

Me motiva porque tengo muchos chavos que son estudiantes pero también gente grande que tiene ganas de aprender.

—¿Tienen conflictos con los otros dos grupos?

—No para nada. Cada quien tiene su grupo y todos son buenos, nosotros somos del COSSIAC. Yo trato de que mi gente crezca y aprenda.

—¿Cuántas personas integran el grupo?

—Somos 39 en total. La mayoría son estudiantes y la verdad eso me motiva mucho porque quieren meterse a la tradición desde chavitos y eso está bien padre.

—¿De todo tu grupo, a cuantos tuviste que enseñarles a tocar el clarín desde cero?

—¡Uy! Como a 20. Es difícil pero ellos pueden, la verdad para hacer esto se necesita mucha disciplina.

—¿Cuándo comenzaron con los ensayos?

—Nosotros comenzamos a ensayar desde enero, así como los actores de la representación, pero lo difícil es ajustarnos, pues como la mayoría son estudiantes nos tenemos que ajustar a los horarios. Algunos vienen en la mañana, otros en la tarde, tengo muchos que vienen en la noche, incluso a otros los atiendo los domingos.

No es muy fácil tocar el clarín, por eso se necesita tiempo y si ellos lo tienen y quieren a mí no me cuesta nada dedicárselos.

—¿Cuántos años tiene el más joven y el más grande de tu grupo?

—El más pequeño tiene 8 años. Llegó sin saber nada y ahora toca bien bonito. Tiene un cuerpecito, es finito y tú lo ves, y causa mucha gracia pero el nene toca muy bien, él se llama Carlos Corona y estoy sorprendido.

Y el más grande tiene 65 años, es José Sandoval, él es de los que ya saben, pero siempre gusta de participar.

—¿Cuánto invierten los que pertenecen al grupo?

—Mira es relativo, porque no muchos gastan en lo mismo. A algunos les prestan los caballos, otros ya tienen parte del uniforme romano. En sí yo creo se han de gastar entre cuatro mil o tres mil pesos, no más.

El clarín que yo les pido es el más sencillo, no cuesta más de 500 pesos y me estoy yendo lejos. Ha de estar como en 450 pesos, hay unos más caros pero yo les pido el estándar y ese se adecúa perfecto a la afinación que se ocupa.

—¿Entonces no les sale caro?

—La verdad no. Tratamos de economizar, a veces nos vamos al centro y compramos un rollo de tela en el centro y hacemos la coperacha y ya cada quien se lleva su pedazo y ya el traje se los hace que la tía, que la mamá, que la hermana.

El chiste es economizar ya que la mayoría son estudiantes, así pueden participar sin gastar mucho.

Yo siempre les digo a los papás de mis muchachos que esta es como una materia más de la escuela en la que hay que gastar, con la diferencia que aquí no se les califica. Esto es para disfrutarlo.

—¿Qué requisitos solicitas para que se puedan unir al grupo?

Yo lo único que pido es que cumplan y que no se abochornen ellos mismos. Aquí lo único que les pido es no acabar con su gusto, quiero que vengan a la clase a gusto para que al final así se vayan, a gusto.

La verdad nos la pasamos bien, como yo no los mando a traer ni me pagan por hacerlo, conjugamos eso, el gusto. El chiste es que el día de mañana que hagamos los recorridos todos salgan con una sonrisa en la boca, que se la pasen bien haciendo lo que más nos gusta.

Trato de platicar con ellos, platico con los papás, también para saber cómo se van a tratar. Pero como tal no hay requisitos.

—¿En donde ensayan?

—Aquí en la calle de la Cruz en el barrio de Santa Bárbara.

—¿Crees que a los iztapalapenses les moleste que combines tu trabajo con La Típica y con el grupo de clarines?

—No, al contrario ha sido muy bonito. De pronto les llama la atención la música, hay quienes me han buscado para enseñarles en forma música. Esto es parte de mi trabajo y es normal, hay gente que se acerca también por lo de nuestra orquesta, aquí es muy famosa y la gente también por eso se acerca.

—¿Es difícil participar en la representación?

—Claro que es difícil. El Domingo de Ramos salimos caminando, generalmente estos instrumentes se tocan de pie o sentados, sin embargo, a veces lo hacemos caminando y por ejemplo el Jueves y Viernes santos lo hacemos montados a caballo.

Sí es difícil. Es de los papeles y cuadros más difíciles. Tienes que aprender mucho y en poco tiempo.

—¿A parte de participar con el grupo de los clarines haz participado en la representación?

—Sí. En 1992 fui apóstol y en el 86, 87 y 88 salí a la calle como nazareno. Estar en la Pasión es de las mejores cosas que me han podido pasar. Es padrísimo. Regresé en el 2011 ya como clarín. Yo disfruté mucho, aunque ya después sólo fui colaborador y ahora pues tengo la responsabilidad del grupo.

—¿Disfrutas Semana Santa?

—Es de las mejores cosas que me pueden pasar en la vida. Amo mis tradiciones y disfruto mucho lo que hago, me gusta poder transmitir mis conocimientos. Yo me doy por bien servido.

—¿Tienes problema con tu orquesta de salsa por separarte durante la Semana Santa?

—No ninguno. Se me complica de tiempo porque con los de salsa tenemos muchas presentaciones; por ejemplo, ahorita los domingos tenemos muchos eventos y yo no fui, pero como yo soy el líder o sea el director pues no tengo tanto problema.

Mi hermano también colabora conmigo, tanto en la orquesta como en el grupo de clarines, y pues como ellos saben mis responsabilidades no hay problema.

De hecho desde antes me voy preparando y voy buscando suplentes para cuando yo no pueda ir, no sólo es profesional, aparte tenemos todo así que no los perjudico.

—¿Cuántas personas conforman La Típica?

—La conforman 13 personas, pero en general somos 19 entre chofer, asistentes, el ingeniero.

—¿Cuánto cobras por una presentación con tu orquesta?

—Cobramos 60 mil pesos y la verdad nos va muy bien.

Fuente: La Crónica/Ana Espinosa Rosete

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