La inteligencia artificial ha superado los retos lanzados por el hombre

Hace 20 años la humanidad sufrió una derrota que dejaría huella, cuando la computadora Deep Blue logró lo impensable al vencer a Garry Kasparov, campeón mundial de ajedrez, en apenas 19 movimientos, dijo Iván Vladimir Meza, del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM.

Muchos han querido justificar aquel resultado argumentando que el ruso jugó con piezas negras —lo que limitó su ofensiva— o que el ordenador de IBM tenía un fallo de programación, pero la realidad es que el llamado Ogro de Bakú ofreció su rendición en menos de una hora al tiempo que decía: “He perdido mi espíritu de lucha”.

Para el investigador de la UNAM se trata de un hecho señero, pues concreta lo que Alan Turing anticipaba en Computing Machinery and Intelligence, artículo de 1950 donde acuñó el término “inteligencia artificial” (IA), el cual sería retomado un lustro más tarde por un grupo de científicos estadunidenses para lanzar un reto: crear una máquina capaz de ganarle en ajedrez a un grand master, pues lograrlo sería señal de que la IA habría alcanzado su madurez.

“Turing fue un visionario, a tal grado que inventó la computación cuando no existían las computadoras”. También escribió el primer programa ajedrecístico con papel y lápiz, pues en aquella época no había equipos para ejecutarlo (éste es descrito en el texto Digital computers applied to games, de 1952), refirió el ingeniero, doctor por la Universidad de Edimburgo.

Así, 47 años antes, comenzó a prefigurarse lo que acontecería aquel 11 de mayo de 1997, cuando el diario USA Today publicaba una foto de Kasparov bajo el título “¿Podrá defender el honor del género humano?”, mientras que el 90 por ciento de quienes asistieron a la Academia de Arte de Nueva York—donde tuvo lugar la mítica partida— apostaban por la derrota de IBM y su supercomputadora.

“No obstante, Deep Blue venció con contundencia y corroboró lo que Turing vaticinaba a mediados del siglo XX: la existencia de máquinas inteligentes e imbatibles en este juego (los rankings de un ordenador son, en promedio, 800 puntos más altos que los de una persona). Por ello, 1997 es el inicio de una revolución de la IA que aún continúa”.

PRESENCIA DIARIA. Cada vez que abrimos nuestra cuenta de correo o consultamos la lista de recomendaciones de Netflix hacemos uso de la inteligencia artificial, la cual, de 1997 a la fecha, ha evolucionado a ritmo exponencial debido a tres factores: un poder de cómputo cada vez mayor, un acceso creciente a infinidad de datos y computadoras que aprenden de forma automática, explicó Iván Meza.

Sobre el último punto, el experto señaló que las cámaras actuales son prueba de ello, pues antes de tomar una foto detectan dónde están los rostros de nuestros amigos. “Para lograrlo se creó un algoritmo que, tras analizar varias imágenes a fin de determinar cómo luce una cabeza humana, aprendió a distinguirlas; es así como estos dispositivos saben dónde están las caras humanas”.

Si 1997 fue el inicio de una revolución en la IA, 2012 fue histórico, puesto que ese año empezaron a usarse las redes neuronales, modelo matemático inspirado en la biología que conecta a una multiplicidad de elementos procesales, como hace el sistema nervioso.

“Esto ha permitido que las máquinas sean intuitivas y asertivas. Por ejemplo, hay programas que han aprendido a triunfar en los videojuegos con sólo ver su desarrollo, ponderar sus mecánicas y probar con diferentes estrategias”, refirió.

Dichos experimentos han demostrado que un ordenador es capaz de desarrollar con éxito actividades que el cerebro humano procesaría y ejecutaría en un segundo, como las requeridas para conducir un auto, lo que explica que existan ya automotores con sistema de navegación automática (es decir, que se manejan solos).

Y esta revolución empezó en 1997, cuando una máquina finalmente le hizo jaque mate al mejor ajedrecista del orbe. Desde entonces muchos han objetado este resultado y argumentado que hay desafíos más complejos que el ajedrez, como el “go”, juego chino que se disputa con 361 piezas y no con 32, y en su momento incluso aseveraron que un ordenador jamás derrotaría a un humano en esta arena.

“Hace poco, el 15 de marzo de 2016, un programa desarrollado por la compañía inglesa Deep Mind venció al surcoreano Lee-Se-Dol, campeón mundial de ‘go’, gracias al uso de redes neuronales profundas. Hasta hoy la inteligencia artificial ha superado cada reto lanzado; falta ver a dónde llegará”, concluyó.

Fuente: La Crónica/Omar Páramo
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