Fondos ganan peso dentro de las grandes automotrices

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El accionariado de las automovilísticas a nivel mundial está evolucionando hacia una mayor profesionalización en la que pierden peso las familias fundadoras, que controlan aún el desempeño de sus compañías del motor.

Uno de los principales propietarios históricos de Volkswagen, Ferdinand Piëch, acordó el pasado lunes su salida ordenada del accionariado de la compañía. El que fuera presidente de VW decidió transmitir “la mayor parte” del 14.7% que mantenía en Porsche SE, el holding familiar de inversión , al resto de sus familiares. No tiene permitido venderlo fuera de los lazos sanguíneos. No se ha hecho público cuántas de sus acciones ha transmitido pero fuentes cercanas a la operación estiman que esa participación está valorada en unos 1,000 millones de euros.

Este vehículo de inversión de la familia Porsche-Piëch es propietaria del 31% de la automovilística Volkswagen, pero ostenta el 52% de los derechos de voto. La salida de Ferdinand Piëch, damnificado dentro de la familia por haber tenido que testificar por el escándalo de la manipulación del diésel, se interpreta también por los analistas como el último cambio generacional en el accionariado de la primera automovilística alemana. Y la cuarta generación, que se queda con la propiedad, ya no son industriales o ingenieros, como lo fueron sus predecesores, sino puramente inversores.

El accionariado de las automovilísticas a nivel mundial está evolucionando despacio hacia una mayor profesionalización en la que pierden peso las familias fundadoras, que, sobre todo en el caso de las europeas, controlan aún el desempeño de sus compañías del motor. No es solo el caso de Volkswagen, donde la familia Porsche-Piëch controla este 31% (con el 52% de los derechos de voto), sino que empresas como PSA o BMW aún mantienen a la cabeza de su propiedad a las familias.

En el caso de BMW, la familia Quandt mantiene aún cerca del 50% de la propiedad. Este capital está repartido entre el fondo que agrupa la herencia de la mujer del fundador, Johanna Quandt, que posee un 16.75%, y sus hijos, Stefan Quandt y Sussanne Klatten, con un 17.6% y un 12.75% respectivamente, según los datos de Thomson Reuters. Su participación en la empresa de la familia les convierte en dos de las personas más ricas del mundo. Los dos hermanos Quandt están en la lista de milmillonarios de Forbes en los puestos 38 para Sussanne Klatten y 47 para su hermano Stefan.

Las japonesas tienen mucho en común

Las principales automovilísticas japonesas, Toyota, Nissan y Honda, comparten hasta 12 inversores entre sus principales accionistas.

Entre sus principales accionistas están los fondos internacionales que mantienen participaciones en todas las automovilísticas a nivel mundial, como The Vanguard Group, BlackRock, Norges Bank, Capital Research Global Investors o Mellon Capital Management.

Las tres empresas niponas, a su vez, cuentan con una participación de empresas y fondos específicamente japoneses. Así, asoman entre sus accionistas Nippon Life Insurance, Nomura Asset Manage-ment, Nikko Asset Management, Daiwa Asset Management, Nippon Steel & Sumito-mo Metal o Mitsubishi UFJ Kokusai Asset Management.

Un 20.5% es la mayor participación privada individual en una automovilística y corresponde a Elon Musk, dueño y fundador de Tesla. Está valorado en más de 10,000 millones de dólares. Los hermanos Quandt, dueños de BMW, superarían a Musk si reparten el capital que mantiene el fondo que gestiona la herencia de su madre. Stefan Quandt ostentaría un 25%, valorado en 13,000 millones de euros.

La familia Peugeot se mantiene fuerte en el accionariado de PSA, si bien ya no ostenta la mayoría de la participación. La situación de quiebra que atravesó en los peores años de la crisis, entre 2010 y 2013, motivó la entrada en el accionariado del Estado francés y de la República de China, que ostentan un 14% cada uno. Inyectaron 800 millones de euros cada uno en dos operaciones de ampliación de capital en febrero de 2014. La familia diluyó su participación del 25% en ese momento hasta el 14% ­actual.

La participación estatal es relevante en las dos automovilísticas francesas más importantes. Si bien, en PSA el Estado entró en el 2014 para sostener y evitar la quiebra del grupo, en el caso de Renault su participación es mayoritaria desde hace más de 20 años y se ha ido diluyendo con el tiempo. En la actualidad, Francia mantiene alrededor del 19.7% de la participación de Renault, pero en 1994, esta parte estatal ascendía al 53%, según consta en los registros de la empresa. Estabilizar esta participación por debajo del 20% fue fruto de una intensa negociación en diciembre de 2015 entre la francesa, el Estado y Nissan, el aliado nipón fundamental para la automovilística.

Si bien las dos empresas no han llegado a integrarse por completo y mantienen actividades por separado, sus participaciones en el accionariado de las compañías son amplias. Nissan tiene algo más del 15% en Renault y esta última mantiene el 44% de la japonesa. No hay rastro de la familia Renault en el accionariado pero sí de Daimler, la compañía dueña de Mercedes-Benz y Smart, que mantiene un 3% de Renault. La Alianza Renault-Nissan tiene varios acuerdos de producción con Daimler en el mundo, como por ejemplo, la fábrica de Nissan en Barcelona ensamblará una pick-up para Daimler a partir del 2018.

Siguiendo el rastro de los accionariados se pueden recorrer las historias de alianzas, quiebras o acuerdos que han vivido las empresas del motor en los últimos años, pero estas compañías comparten mucho más que acuerdos industriales o proveedores. Prácticamente todas, entre las 10 primeras automovilísticas del mundo, comparten uno, dos o más fondos de inversión en su accionariado. Siguiendo la pista, aparece que, entre solo ocho fondos de inversión se adjudican más de 61,000 millones de euros en participaciones de las automovilísticas. Los fondos más grandes del mundo tienen al menos un pequeño porcentaje de representación en el capital de más de 10 compañías del motor a nivel mundial.

El caso más llamativo es el de The Vanguard Group, que tiene participaciones en cerca de 100 compañías relacionadas con el mundo del motor en todo el mundo.

Este macrofondo de inversión norteamericano, que gestiona una cartera de inversión valorada en cerca de 4,000 millones de dólares, es el principal accionista de Ford, con un 6.56%, pero tiene presencia en todas las grandes, tal y como se observa en el gráficoadjunto. Ford es un claro ejemplo de cómo una familia emblemática del mundo del motor, la capitaneada por el patriarca Henry Ford, que mantuvo el control durante más de 100 años, ha perdido esa preeminencia en el accionariado.

También un fondo es el principal accionista de General Motors, Brock Capital, con un 9.36%, y The Vanguard es el segundo, con un 5.82%, son los que apostaron por la empresa después de que el Gobierno de EU la rescatara de la quiebra en 2009.

La única automovilística norteamericana controlada por un capital personal es Tesla, cuyo principal accionista es Elon Musk, con un 20.57 por ciento. La entrada de la china Tencent en el capital de la automovilística la semana pasada disparó su capitalización bursátil por encima de los 48,000 millones de dólares, más de lo que vale Ford. The Vanguard ostenta un 3.47% en Tesla.

Fuente: El Economista/Cinco Días
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