Muestra la Biblioteca Nacional de México sus tesoros para celebrar 150 aniversario

La exposición Tradición de tinta… se inauguró ayer con 60 volúmenes de los siglos XVI, XVII y XVIII ◗ Unas de la joyas es un libro con un cartel que convoca a concurso de poesía en 1633, dice Tadeo Stein

Un cartel que se pegó en las calles de la Ciudad de México en 1633 y en el que se convocaba a un certamen de poesía, así como el manuscrito con los poemas ganadores de dicho concurso, es un documento que permaneció resguardado en el ex Convento de La Merced y ahora es uno de los 60 ejemplares de libros, manuscritos, grabados y obras impresas que conforman la exposición Tradición de tinta en la Biblioteca Nacional. Historia del libro en México, inaugurada ayer en la Biblioteca Nacional de México (BNM).

La muestra que se realiza en el marco del 150 aniversario de la BNM también incluye una edición con dos libros que el historiador y escritor del siglo XVII, Carlos de Sigüenza y Góngora tenía en su biblioteca personal además de libros en lengua otomí que datan de 1650 y para los cuales los editores de ese tiempo  tuvieron que mandar a hacer una nueva tipografía.

“El acervo de la Biblioteca Nacional es considerado uno de los más importantes de América Latina por la riqueza de sus materiales y en el marco de los 150 años de la biblioteca quisimos hacer este ejercicio intelectual de mostrar con unas piezas el tipo de libros, manuscritos y tesoros que tiene el recinto, por eso quisimos incluir obras muy conocidas y taquilleras, como Cantares mexicanos o Dialéctica, de Fray Alonso de la Vera Cruz, y obras que nunca habían sido expuestas”, señaló el curador Cásar Manrique.

La exposición reúne libros únicos correspondientes a los siglos XVI, XVII y XVIII, no obstante, en el mes de agosto la exhibición se ampliará con obras del siglo XIX.  “Entonces estamos ante un panorama del libro hecho en México, libro que responde a necesidades intelectuales de la época, libro europeo que se leía en México, libro artístico y de coro. En dos salas –la primera con una selección de 27 libros de los siglos XVI y XVII, y la segunda  con 33 obras del siglo XVIII–nos habla del contenido de nuestro patrimonio”, precisó el curador.

CARTEL, SIGÜENZA Y OTOMÍES. Una de las joyas que se exhiben en la Sala de Exposiciones de la Biblioteca Nacional de México (BNM) es un cartel de 1633, que en palabras del investigador Tadeo Stein es único en su tipo.

“Es del año de 1633 y es sobre un certamen de poesía. En ese tiempo, cuando se convocaba a un concurso de poesía, se pegaban carteles en diferentes puntos de la ciudad para promocionar el certamen, y también se anunciaba con una procesión, con trompetas y caballos”, explicó Stein.

Pero el destino de esos carteles era la basura por eso, añade, es importante el cartel en exhibición, porque es el único que se conserva, además de que se expone con un manuscrito de los poemas que resultaron premiados, documento que antes de ser parte del acervo de la BNM, perteneció al actual  ex Convento de La Merced.

“Está es una relación manuscrita de toda esa fiesta de 8 días completos cuando se anunciaba el certamen. Entonces exponemos además del cartel, dos manuscritos: la relación de la fiesta con todos los sermones que se hicieron, los villancicos que se cantaron, todo muy detalladamente; y el segundo libro son todos los poemas que se premiaron en ese certamen de 1633”, explicó.

Otras piezas de la muestra son dos incunables en uno, es decir, un libro que se imprimió durante los 50 años que transcurrieron desde que Gutenberg creó la imprenta hasta 1500.

“Es una edición con dos obras incunables que pertenecieron a Carlos de Sigüenza y Góngora, lo sabemos porque viene su firma manuscrita en la portada de los dos, normalmente él ponía la fecha en que adquirió el ejemplar y lo que le había costado. Entonces si nos acercamos a la firma dice que adquirió la obra en 1613 y que le costó 2 pesos, que en ese entonces era mucho dinero”, detalló el investigador del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM, Manuel Suárez.

Por último, el curador Cesar Manrique destacó los libros en otomí del siglo XVIII, como un catecismo impreso en 1785 por encargo del Fray Antonio de Guadalupe Ramírez  y que tardó 15 años su proceso editorial.

“Las lenguas indígenas no son familia de las lenguas europeas, tienen sus propios fonemas y particularidades lingüísticas, entonces cuando los frailes las estaban estudiando para pasarlas a caracteres latinos, no todas las letras del alfabeto latino funcionan para lenguas como el otomí, maya, tarahumara. Entonces para esta edición se mandaron a hacer letras específicas”, indicó.

Tradición de tinta en la Biblioteca Nacional. Historia del libro en México estará abierta al público hasta el 8 de diciembre en la Sala de Exposiciones de la Biblioteca Nacional de México, ubicada en la zona cultural de Ciudad Universitaria.

Fuente: La Crónica/Reyna Paz Avendaño

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