Federación Mexicana de Industria Herbolaria denuncia arbitrariedad de operativos de Profeco y Cofepris

Ciudad de México, En los operativos que realizan la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) en contra de los llamados “productos  milagro” se han incluido hierbas, sustancias  o materias primas en general que forman parte de la medicina tradicional de México, denunció Emmanuel Zúñiga, presidente de la Federación Mexicana de la Industria Herbolaria y Medicina Alternativa, Tradicional y Naturista, al que están afiliados 50 mil establecimientos en todo el país.

La semana pasada ambas dependencias difundieron que en un operativo conjunto decomisaron 24 mil 273 «productos milagro», además de envases, etiquetas y más de 2 mil kilogramos de materia prima para su elaboración, al tiempo que suspendieron las actividades de dos empresas que los comercializan.

Zúñiga aseguró que en dicho operativo se cometieron varios errores que fueron corregidos el mismo día en las actas que levantaron ambas dependencias, y que incluso, la Profeco determinó al final que “no encontró anomalías”, además de que no tenía competencia sanitaria en el caso.

Mencionó también que muchos de los productos que la Profeco y la Cofepris enlistaron como productos milagro, en realidad son plantas o productos de la medicina tradicional como son los casos de la hierba del sapo, la tornadora o simples concentrados para té, como el de boldo o azahares.

Lo más absurdo, dijo, es que el operativo se llevó a cabo desde el 27 de febrero y fue hasta el martes 14 de marzo, es decir 16 días después, cuando la Profeco y la Cofepris emitieron un comunicado conjunto para darlo a conocer, pese a que ya se habían aclarado varias cosas.

Zúñiga refirió que la medicina tradicional mexicana reconoce 432 plantas con diferentes propiedades que ayudan a diversos tratamientos, pero que lo que llegan a decomisar dichas dependencias en los establecimientos de la federación que preside, sólo es colocado en bolsas para su venta, pero eso no implica que las usen para fabricar ‘productos milagro’.

Indicó que desde 2012  se han llevado a cabo 50 operativos contra los agremiados de la federación, en los que les han decomisado 5 millones de productos, lo que implica una pérdida de  250 millones de pesos.

Si bien reconoció que la Ley General de Salud (LGS) vigente obliga a la Cofepris a actuar al respecto, indicó que la Federación Mexicana de la Industria Herbolaria ha insistido ante el gobierno federal y el Congreso de la Unión que diferencien, protejan e impulsen la milenaria medicina tradicional. No lo han hecho, dijo, pese a que la misma Organización Mundial de Salud (OMS) mandata a los países a que la promuevan.

A muchos de esos remedios naturales se les podría incluir como suplementos alimenticios para no violar la ley, pero el problema es que ésta misma indica que si tienen propiedades o facultades farmacológicas o terapéuticas reconocidas deben ser considerados como medicamentos y eso ocurre con muchas yerbas, indicó. Y como ejemplo puso el caso del epazote que se utiliza en la cocina y medicina tradicional pero que tienen dichas propiedades y en todo caso debería ser prohibido.

En México, 6 de cada 10 mexicanos recurren a los remedios naturales, de acuerdo con el Inegi y la Universidad de Chapingo, dijo, y además de aglutinar a 50 mil puntos de venta para los mismos, los asociados de la Federación Mexicana de la Industria Herbolaria están asociados o trabajan con 4 mil recolectores de plantas medicinales que, en conjunto, laboran en 11 mil hectáreas.

En total, este sector llega a generar ingresos por 25 millones de pesos anuales que benefician a 8 mil familias, detalló Emmanuel Zúñiga.

Las autoridades suspendieron las actividades de la empresa Natura Mundo Brajim, por las malas condiciones sanitarias de sus instalaciones, así como dos establecimientos de Distribuidora Naturista Mayamex, por carecer de avisos de funcionamiento.

Zúñiga sostuvo que Natura Mundo Brajim ni siquiera era una tienda ni fabricaba o procesaba el material, sino que solamente se trata de una bodega de dicho negocio, ubicado en la colonia Guerrero.

El gremio, dijo, está muy inquieto e inconforme con tantos operativos por lo que solicitan una reunión con las autoridades para aclararles una vez más su situación y las diferencias que hay entre los productos que venden con los productos milagro. En 2015, “ya tomamos la Cofepris” y advirtió que si no los atienden pretenden hacerlo de nuevo.

Fuente. La Jornada/Susana González G

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