“El talento artístico en todas las áreas es el poder real de Israel”

Con Obras de Mozart, Max Bruch y Mendelssohn celebran 80 años; sus jóvenes solistas Danielle Atka, David Radzynski y Tom Borrow, dan prueba de su excelencia

Avi Shoshani espera sin prisas en el lobby del Auditorio Jaime Torres Bodet, del Museo Nacional de Antropología. Es el músculo financiero detrás de la orquesta judía más famosa del mundo. Y lo es no sólo por su calidad musical, sino por su historia. Formada en 1936, cuando el estado israelí era solo un sueño, su nombre original, la Orquesta Palestina, obliga a desviarse de la esfera musical para sumergirnos en el de la política. Tal vez por eso, Shoshani empieza por aclarar que la ahora Orquesta Filarmónica de Israel (IPO, por sus siglas en inglés) ha logrado lo que la diplomacia nunca podrá: el entendimiento entre las razas y credos.

¿Es imposible hablar de Israel sin hablar de política? Tienes razón, siempre se asocia a los acontecimientos políticos, el Hezbolá, la guerra con Palestina, pero también hablar de israelíes es hablar de arte, creación, amor a la música, a la naturaleza. Israel tiene buenas orquestas, la nuestra es de clase mundial, hemos tocado en Berlín, Nueva York, Madrid, en todo el mundo. Tenemos también buenas compañías de danza, de teatro, muchos artistas visuales, plásticos, estamos incluso desarrollando un imperio de alta tecnología. En todas la áreas de espíritu humano, el talento israelí es el poder verdadero de Israel.

Eso es importante aclararlo si se piensa que el 70 por ciento del país está ubicado en el desierto.

Es verdad. No hay petróleo, no hay agua, finalmente ahora descubrieron que tenemos gas, pero Dios sabe cuándo lograrán sacarlo. Así que lo que realmente tenemos, y en lo que ponemos la base de nuestro imperio, es en los recursos humanos, en el talento, en los profesores.

Autodefinida como una orquesta “apolítica, de fe y raza inclusiva”, la IPO ha cambiado mucho desde que el violinista Bronislaw Huberman, el más virtuoso intérprete de Beethoven de la época, la fundó como “una orquesta de refugiados”. Un espacio en el que hasta mediados de los 80, los músicos que venían huyendo de los regímenes fascistas de Europa y de la persecusión de la Unión Soviética, encontraron cabida.

¿Sigue siendo una orquesta de refugiados?

Bueno, es y no es, porque Israel ha cambiado mucho según las migraciones. Después de la Segunda Guerra Mundial acogimos músicos de Hungría, Rusia, Alemania, Austria, del todo el este y oeste de Europa. Luego a principios de los años 70 hubo una gran migración de las ex repúblicas soviéticas. Llegaron millones de músicos clásicos, virtuosos del violín todos, tantos que si los veíamos sin un instrumento de cuerdas en las manos bromeábamos que seguro eran pianistas.

¿Y ahora? Poco a poco, la orquesta se ha vuelto una orquesta de israelíes. Aún tenemos gente de Rusia, alguno de Argentina o Canadá o Italia, pero la mayoría son de Israel, lo que ha sido afortunado porque hay una gran tradición académica musical que se ha desarrollado al máximo en los últimos 20 años. Diría que la mitad de la orquesta es ahora israelí y creo que esta tendencia crecerá hasta que pronto toda sea de israelíes de nacimiento.

Además de recaudar fondos, Shoshani, es la mano derecha del director vitalicio Zubin Mehta, el director oriundo de Bombay, famoso por su estilo brillante y poderoso en escena. Bajo su batuta la IPO junto a la Orquesta de la Radio de Baviera ejecutaron la Resurrección de Mahler, en el campo de concentración de Buchenwald, en Wimar, Alemania, en 1999, y un año antes, la monumental Turandot, en la Ciudad Prohibida de Beijing, que incluyó la participación de 300 soldados.

Ya es la quinta vez que tocan en México, acaban de celebrar sus 80 años, ¿nos puede hablar de eso?

Nos tomó tiempo tener una identidad, tocar el mismo estilo, tener la misma pátina, el mismo color. Cuando hacemos audición vemos músicos fantásticos, pero lo que queremos es ver cómo se integran a la orquesta, que toquen juntos, que su sonido combine con el nuestro, que tengan el entendimiento para volverse parte de nosotros. No vemos a los primeros solistas como virtuosos o gente especial a la que hay que acoplarse. Si quieren ser parte de la orquesta deben ser parte del equipo, contribuir a hacerlo fuerte y mejor.

¿Es el caso de los tres solistas que presentan? Sí, son los jóvenes, la violonchelista Danielle Akta tiene 18 años y el violinista David Radzynski, 17. El pianista tiene un poco más de experiencia tocando con la orquesta, pero ellos tres son el presente y el futuro de la IPO en el mismo trío. El programa es elección de ellos, ellos escogen qué tocar, ya sea que toquen juntos o no. Debo decir que desde la primera vez que tocaron juntos estaba muy emocionado, apostaba todo por ellos. Cada uno es un talento excepcional. Los que entienden de música de cámara saben que es un reto tocar juntos. Cada director te dirá que la base de cualquier orquesta es el músico capaz de tocar con los demás de forma bella.

México tiene mucho que aprender, ¿no habrá intercambios con músicos? Estamos intentando, pero hay que resolver la cuestión del desnivel musical. Nuestro nivel es muy alto, necesitaríamos a alguien dispuesto a apoyar a los mexicanos y pagarles para que aprendan. Los rusos son las cuerdas de la música clásica. De México no conozco muchos músicos o directores que la hayan hecho en grande. Bueno, sólo si pensamos en Plácido Domingo, aunque solo a veces dice que es mexicano. Creo que en voces, en bell canto, los mexicanos son buenos. Y debo decir que tiene un público muy entusiasta.

Fuente: La Razón

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