Cine nacional bate récord de cintas de 1958, pero no las exhibe

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El documental es el rey, pero la distribución y exhibición se consideran “problemas graves”, dijo la Academia; 30 coproducciones y 18 filmes iberoamericanos en el programa

Para todos los que dudan de la existencia de interesantes y bien logradas propuestas dentro del panorama fílmico nacional, la edición 32 del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, renueva la confianza en el buen cine mexicano.

Entre lo destacado tenemos que empezar por mencionar la más reciente película del que es sin duda uno de los actuales cineastas mexicanos con continuidad y de mayor consistencia. Nos referimos a Everardo González, quien con La Libertad del Diablo, proyectada por primera vez en nuestro país, no solo muestra una madurez creativa apabullante, sino que deja en claro que el documental, sigue siendo el género fílmico por excelencia en México. La cinta, galardonada en Berlín, ha generado cierta polémica, pues en ella entrevista a familiares de desaparecidos, así como a militares y sicarios. El filme se vale del uso de máscaras para potenciar la crudeza de su discurso sobre la impunidad y evidenciar un retorcido mosaico de víctimas, justicieros y victimarios.

En ficción, hay dos títulos que mencionar. El primero de ellos es Bruma, una envolvente radiografía femenina sobre la soledad crónica y la búsqueda de nuevos caminos, dirigida con acierto por Max Zunino. Sofía Espinosa es la protagonista y sale bien librada de lo que se plantea como un experimento fílmico a partir de una serie de improvisaciones realizadas en Berlín. Un interesante y nuevo paso creativo de esta dupla realizador-actriz, que ya se había mostrado en Los Bañistas, que injustamente pasó sin gloria en la cartelera.

La pequeña gran joya mexicana del festival, es Sueño en otro idioma, de Ernesto Contreras, que sin caer en innecesarias pretensiones intelectuales trata de una reflexiva, conmovedora y sugerente historia de amor y amistad con tintes místicos. Destaca lo digerible de su lenguaje, la naturalidad del desarrollo, los toques de humor y el contexto indígena, en específico sobre la perdida de una lengua, que resulta ideal para la trama.

Así, el que sigue siendo el Festival de Cine más antiguo de México vuelve a otorgarle protagonismo al cine nacional para demostrar que sigue vivo, al menos en propuestas.

año histórico, pero…

En la presentación de Anuario del Imcine, las cifras dieron esperanza, aunque la distribución y exhibición siguen siendo “problemas graves”. Con un total de 162 películas producidas se batió el récord histórico de 1958, pero de estas sólo se estrenaron 90, pues “no hay mecanismos para atraer a la audiencia”, dijo Dolores Heredia, directora de la Academia Mexicana de Cinematografía.

El festival presentará además el documental estadounidense de Chavela Vargas, dirigido por Catherin Gund y Dareshka Kyi, que incluye material inédito y entrevistas a la cantante antes de morir. Otro destacado será la proyección de la nueva película de Alejandro Marcovich, El Hotel, el primer largometraje de ficción del director que saltó a la fama con ¿Quien diablos es Juliette?

El programa incluye otros filmes nacionales como Los crímenes del Mar del Norte, de José Buil, que trata sobre los asesinatos de Gregorio Goyo Cárdenas, el asesino serial mexicano; además de Verónica, de Carlos Algara y Alejandro Martínez. Otras cintas son Mientras se espera, de Paola Villanueva; Ayúdame a pasar la noche, de José Ramón Chávez y Los años azules de Sofía Gómez.

Fuente: La Razón/Jesús Chavarria

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