Fiebre y delirio, síntomas en la poesía de Francisco Hernández

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La del veracruzano Francisco Hernández (San Andrés Tuxtla, 1946) es una poesía que trasciende los personajes y los lugares para revelar también los dolores y padecimientos humanos, sus afectaciones.

Es una poesía que tiene como tema constante la enfermedad, destacó el también poeta Christian Peña durante la presentación del libro En grado de tentativa: poesía reunida, de Francisco Hernández, efectuada este sábado como parte de la 38 Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM).

Se trata de un autor, explicó, que encarna en varios de sus libros, ya sea en pequeñas o grandes dosis, la figura no del poeta maldito, sino del hombre enfermo.

El poeta maldito abraza y en ocasiones propicia escenas de una vida extrema donde cada caída tiene dimensiones épicas, donde cada derrota es un himno de gloria entonado a coro por todo un estadio, dijo el joven poeta.

El hombre enfermo, en cambio, sobrelleva su condición y busca discretamente un alivio sin testigos. Un malestar puesto sobre la página como testimonio y no como bandera.

De acuerdo con Christian Peña –quien prologó uno de los dos tomos que integran el citado volumen–, la fiebre y el delirio, parecidos al mar de fondo, son los primeros síntomas en la poesía de Francisco Hernández, a los cuales se sumará también la epilepsia.

La memoria, agregó, es otro de los padecimientos en los versos del escritor veracruzano, quien ha dicho que sólo con medio cerebro se recuerda y que la otra mitad no duele.

Fue precisamente un problema de salud lo que impidió a Francisco Hernández asistir a la presentación de este libro, el cual se debe a una coedición entre el Fondo de Cultura Económica (FCE) y Editorial Almadía.

Acompañado por el poeta Hernán Bravo Varela, quien es el prologuista del otro tomo, Christian Peña destacó que no es casualidad que el escritor jarocho lleve tatuado en el brazo izquierdo la inscripción Poesía Locura.

La poesía como enfermedad y sanación. Pienso en una frase atribuida a sir William Osler (médico canadiense), la cual pone el acento sobre el tatuaje que suele asomarse sutilmente bajo la manga de la camisa de Hernández, enfatizó.

No preguntes qué enfermedad tiene una persona, sino a qué persona elige una enfermedad. Poesía y locura, la tinta sobre la piel, el grabado en la piedra, el juego de palabras que va en serio, el eslogan aforístico, la poética. Así de puntual; así, firmado con sangre.

Hernán Bravo Varela, en su intervención, definió a la de Hernández como una poesía hechizante, de deslumbramientos, además de considerarla un ejercicio de espiritismo en el que el autor hace las veces de médium.

Él decide hacer en su poesía, también, las materializaciones del médium ante todos nosotros, como si estos poemas se trataran de materializaciones de espectros, de espíritus tutelares, espíritus afines, indicó.

Para ambos presentadores, En grado de tentativa resulta un libro simbólico y muy valioso, debido a que logra reunir en un mismo espacio la obra de uno de los poetas mexicanos referenciales, tarea que resultó muy compleja, porque se encontraba dispersa en ediciones incluso marginales.

Fuente: La Jornada/Ángel Vargas

 

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