Monterrey, por encima de la Ciudad de México en contaminantes

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Monterrey tiene un problema de contaminación muy por encima de la Ciudad de México, ya que ésta tiene un problema con el ozono, mientras que Monterrey tiene partículas suspendidas más peligrosas, la mayoría por automóviles y la industria de las pedreras, afirmó David Pulido.

Monterrey tiene un problema de contaminación muy por encima de la Ciudad de México, ya que ésta tiene un problema con el ozono, mientras que Monterrey tiene partículas suspendidas más peligrosas, la mayoría por automóviles y la industria de las pedreras, afirmó David Pulido, coordinador de Proyectos de Gestión de Pueblo Bicicletero, integrante de la plataforma Cómo Vamos Nuevo León.

“Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), hace un año declararon que somos la ciudad más contaminada por partículas PM10”, indicó David Pulido.

En el estudio “La Calidad del Aire en América Latina”, del Clean Air Institute, en su edición del 2012, también se menciona que Monterrey es la ciudad más contaminada, con 85.9 concentraciones anuales de PM10 (partículas menores a 10 micrómetros, de polvo, ceniza, hollín, en la atmósfera), seguido de Guadalajara. Mientras que la Ciudad de México está en sexto lugar, con 57.0 concentraciones anuales.

Por otra parte, Bernardo Baranda, director para Latinoamérica del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP, por su sigla en inglés), consideró que además de las tres principales ciudades: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, con altos índices de contaminación, están Ciudad Juárez, Chihuahua y Mexicali, Baja California.

“En Mexicali se agrava (el problema de contaminación) porque hay autos chocolate que no cumplen con normas ambientales”, agregó.

La cultura que privilegia al automóvil en lugar de la movilidad urbana sustentable es algo que se puede revertir, enfatizó Bernardo Baranda.

Destacó que “en la Ciudad de México era impensable lo de las bicicletas hace algunos años (…); en muchos casos tenemos que llegar a situaciones límite para que haya coordinación e interés”, sentenció.

En opinión de David Pulido, hay un ejercicio antidemocrático del presupuesto público, pues la totalidad de éste es para la infraestructura del automóvil. “En la última década se destinaron 4,000 millones de pesos para obras viales que no solucionan el congestionamiento vial”, acotó.

“Es voluntad política. En la obra pública hay un problema de corrupción endémica, tienen machote de cómo hacer un paso a desnivel, de ampliación de la avenida; aún no hay entendimiento de que con infraestructura de otro tipo se puede generar negocios”, puntualizó David Pulido.

El Economista/Lourdes Flores

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