La Zona Metropolitana del Valle de México se asfixia6

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En el tema movilidad urbana, la Zona Metropolitana heredó errores, se implementaron malas soluciones, el automóvil se ve como de uso privilegiado y las autoridades han sacado a relucir su falta de liderazgo.

La jungla de concreto pierde oxígeno y se está asfixiando. “Extremadamente mala”, así fue considerada la calidad del aire de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) en marzo del 2016.

El pésimo estado del aire obligó a las autoridades a activar, por primera vez en 14 años, la contingencia ambiental.

“Lo que nos deja la contingencia ambiental es la sensación de que en los últimos 15 años no se hizo lo suficiente para garantizar que la calidad del aire en la ciudad permanezca en buenas condiciones”, dijo Gustavo Ampugnani, coordinador del Programa Megaciudades de Greenpeace México.

Los niveles de ozono del Índice Metropolitano de la Calidad del Aire (Imeca) alcanzaron los 203 puntos el 14 de marzo. La última vez que se registró una concentración de tal magnitud fue en el 2003, cuando se llegó a 209 puntos y, el récord, tiene registro en 1992 cuando el nivel de ozono fue de 347 puntos, de acuerdo con datos de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema).

La Zona Metropolitana sufre en estos momentos: la herencia de errores, como haber construido ejes viales y haber desaparecido la Ruta 100; malas soluciones, poner a circular a los peceros sin regulación; una falta de liderazgo de las autoridades, cuando inició la contingencia ambiental el 14 de marzo se echaban la culpa unos a otros; y el problema más grave que se sufre es un tema cultura, el espacio privilegiado del automóvil, explicó Gustavo Ampugnani.

“El cambio más difícil en el tema de movilidad es desalentar el uso particular del automóvil porque el auto ocupa un lugar muy alto en los lugares materiales dentro de las familias mexicanas”, dijo el Coordinador del Programa Megaciudades de Greenpeace México.

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El automóvil ha sido señalado como la causa número uno de los problemas de movilidad, ya que en promedio apenas viajan 1.2 personas por auto. Para transportar a 35 personas se requieren 30 autos, de acuerdo con el Reporte Nacional de Movilidad Urbana en México 2014-2015 de la ONU-Hábitat.

Además, los usuarios califican el sistema de transporte público como malo, lento, peligroso, deteriorado y como un sinónimo de pobreza, según el reporte de la ONU-Hábitat.

Si las autoridades no dan soluciones de largo plazo, la situación va a empeorar y se sufrirán este tipo de contingencias más seguidas y por más tiempo. “Tenemos un problema de cambio climático a nivel local y, sobre todo, en esta gran zona que mayormente está asfaltada y se agravará la situación si no se hace nada”, dijo el miembro de la organización ambientalista Greenpeace.

¿Qué se propone?

Mejorar la seguridad. Es una de las mejoras de raíz que debe existir para incentivar la movilidad urbana.

Los asaltos y la violencia de género son dos problemas graves a los que se enfrentan los usuarios del transporte público. Tan sólo en los cinco primeros meses del 2015 se cometieron a bordo del transporte público 1,127 robos; 40% de éstos fueron en microbuses, de acuerdo con cifras de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF).

Sobre violencia de género, al menos el 65% de las mujeres han sido víctimas de esta clase de abuso en el transporte público, informó un estudio del Banco Mundial.

Para complementar, Greenpeace propone:

  • Incrementar la infraestructura que estimule la movilidad no motorizada, por ejemplo, bicicletas. Extender dicha red y conectarlas con otras modalidades de transporte público como metro, Metrobús.
  • Renovar la flota de vehículos oficiales con vehículos eléctricos o, al menos, bajo en emisiones.
  • Retirar todas las flotas que utilizan el diésel.
  • Estimular el cambio tecnológico a autos eléctricos y autos híbridos.
  • Integrar los sistemas de Metrobús y Mexibús. En términos de movilidad, una política no termina donde empieza el Estado de México.
  • Dotar a la Comisión Ambiental de la Megalópolis (Came) de un estatus de autoridad por arriba de los gobiernos locales, una autoridad regional que pueda diseñar e implementar estrategias para cambiar el modelo de movilidad en la Zona Metropolitana.

La Zona Metropolitana del Valle de México registró niveles alarmantes de ozono, niveles que no se habían visto en casi 14 años y que se pueden repetir en cualquier momento.

“Como ciudadanos tenemos que tomar en nuestras manos el destino de la ciudad. Si lo dejamos solamente a criterio de los que nos gobiernan muy poco va a pasar”, dijo Gustavo Ampugnani, coordinador del Programa Megaciudades de Greenpeace México.

El Economista/Mario Calixto

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