Trump, el candidato con menor popularidad

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Si Donald Trump asegura la nominación presidencial republicana, comenzaría su campaña presidencial como el candidato menos popular para representar a cualquiera partido en los últimos tiempos.

Si Donald Trump asegura la nominación presidencial republicana, comenzaría su campaña presidencial como el candidato menos popular para representar a cualquiera partido en los últimos tiempos.

Tres cuartas partes de las mujeres lo ven desfavorablemente. Lo mismo ocurre con casi dos tercios de los votantes independientes; 80% de los adultos jóvenes; 85% de los hispanos y casi la mitad de los republicanos e independientes con tendencia republicana.

Según una encuesta de The Washington Post y ABC News, 67% de los votantes en general le da a Trump una calificación desfavorable: el porcentaje más alto que cualquier candidato, de cualquiera de los grandes partidos del país, ha tenido en los últimos 32 años.

Los sondeos también muestran a Hillary Clinton, y a su rival demócrata Bernie Sanders, muy por encima de Trump, a menudo con dos dígitos arriba. Incluso sus dos rivales republicanos se han alejado de él, al declarar que no apoyarán al candidato final.

Y con cada día que pasa, Trump hace movimientos que añaden más incertidumbre a su capacidad de dirigir una elección general. Su desafiante defensa hacia su jefe de campaña, Corey Lewandowski, quien fue acusado de agresión por jalonear a una reportera, así como sus comentarios del miércoles sobre que las mujeres que se someten a abortos ilegales deben ser castigadas, podría alentar a sus seguidores, pero no podrán alinear a un electorado más amplio.

“Normalmente, cuando estás en un agujero, el mejor consejo es dejar de cavar. Eso no parece ser su caso”, dijo el estratega republicano David Carney.

Trump ha logrado construir una base de apasionados seguidores que le han ayudado a amasar una gran ventaja de delegados en la batalla por la nominación. Pero su éxito entre un segmento del electorado republicano está en contraste con sus enormes debilidades en una elección general que será decidida por todos los votantes.

En ese contexto, aún hay un rayo de esperanza para Trump, ya que los votantes en general también sienten una antipatía por Clinton, el principal candidato demócrata; aunque el disgusto por Clinton no es tan fuerte como lo es para Trump , 52% de los votantes la ve desfavorablemente.

Para que Trump pueda superar su obstáculo de la desaprobación, probablemente requiera de un flujo masivo de votantes blancos del sexo masculino de clase trabajadora —la base de Trump— o cambios drásticos en sus políticas para poder revertir los puntos de vista fuertemente negativos entre las mujeres y las minorías.

Asesores de Trump aseguran que es posible revertir sus índices de desaprobación con el tiempo, enfocándose cada vez más en las cuestiones sobre las que creen que Trump resuena poderosamente: la economía, el comercio y la seguridad nacional.

La misión de Trump será el convencer a los votantes de que no es una fuerza hostil y que está apto para ser presidente, en lugar de persuadir a los votantes para que compren un proyecto ideológico conservador y popular.

El equipo de Trump insiste en que el poder de su personalidad y la potencia de sus ataques planeados contra Clinton le harían ganar nuevos votantes. Y apuestan a que millones de votantes, de la clase trabajadora, que durante generaciones han sido políticamente inactivos asistirán a las urnas, compensado el déficit de Trump entre el electorado femenino, las minorías y los votantes jóvenes.

El Economista/Agencias

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