¿Cómo planear tus finanzas personales?

Una vez que tienes claras tus metas financieras, debes cuantificarlas. Es decir, cuánto dinero necesitas para alcanzarlas. También deben tener un plazo.

Hay muchas formas de lograr estas metas. Por ejemplo, para la casa podemos ahorrar una parte para el enganche y gastos notariales y financiar el resto con un crédito hipotecario. Para muchas personas es la única manera de lograrlo en el plazo que desean (la alternativa es posponerlo o simplemente seguir rentando; se vale hacerlo).

Pero otras, como el retiro, sólo se pueden alcanzar si ahorramos para ello. Ahora bien, como podemos darnos cuenta, es la meta más grande en monto y por ello debe ser prioritaria. Además, el tiempo aquí es fundamental: si tenemos más tiempo, necesitamos ahorrar menos cada mes para juntar la misma cantidad. Pero mucho menos de lo que pensamos, por el efecto del interés compuesto en el tiempo.

¿Cómo ahorrar para tus metas?

Como ya vimos en la colaboración anterior, tus metas financieras están alineadas con tus prioridades. Por ello deben ocupar ese lugar en nuestro presupuesto.

Estamos acostumbrados hoy en día a comprar a meses sin intereses: tener una cosa hoy e irla pagando con nuestro flujo de efectivo futuro. Pues bien, con nuestras metas hacemos exactamente lo contrario: las vamos pagando hoy para disfrutarlas después. Esto para tener el dinero en mano cuando llegue el momento.

Pero es igual que pagar la tarjeta o que pagar la luz. Es un compromiso que tenemos, pero con nosotros mismos. De ahí nace el concepto de “págate primero a ti mismo”: quiere decir que cuando recibas tu ingreso, lo primero que debes hacer antes de cualquier otra cosa es “pagar” tus metas futuras y luego todos los demás compromisos.

Un presupuesto es eso: un plan de gasto, pero que esté enfocado en tus prioridades. Primero lo primero: después te puedes gastar todo lo demás, como quieras, sin culpa (pero sin excederte, sin endeudarte, porque entonces todo se echa a perder).

¿Cuánto ahorrar para tus metas?

Para las de corto plazo, basta con dividir el monto total de la meta entre su plazo (número de meses).

Para las metas de mediano y largo plazo no es así, porque ese dinero lo vas a invertir y vas a obtener un rendimiento: un crecimiento de tu dinero que también debes considerar. Recuerda que el interés compuesto puede hacer crecer tu dinero de manera exponencial.

¿Cuánto vas a ganar por tu dinero? Obviamente depende mucho de cómo lo inviertas, recuerda que hoy en día los rendimientos reales garantizados (por arriba de la inflación) casi no existen. Necesitas pensar diferente y establecer un portafolio de inversión, de lo cual hablaremos en la siguiente entrega.

Obviamente conviene usar una calculadora financiera o una hoja de cálculo, pero a manera de guía, para encontrar el monto que necesitas ahorrar cada mes.

Por ejemplo, si quieres juntar 10 millones de pesos para retirarte dentro de 25 años, y asumes que en tus inversiones obtendrás un rendimiento real (por arriba de la inflación) de 6%, simplemente multiplicas la cantidad deseada (1 millón) por el factor que nos da la tabla (en este caso 0.0015) y obtendrás 1,500 pesos, que es el monto mensual que debes ahorrar para lograr tu meta. Conviene ser conservador, desde luego.

El Economista/JOAN LANZAGORTA

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