Con música, danza, gastronomía, Perú afianza su identidad nacional

Media docena de adolescentes atraen la atención con su zapateo y enérgicos toques de cajón en la Plaza Mayor de Lima.

En la medida que aumentan los curiosos a su alrededor, cada quien se desvive por mostrar sus habilidades de baile y percusivas. Son de la región de Chincha, aventura a decir un hombre de mediana edad, atrapado también por la destreza de los jóvenes al desarrollar dos formas que identifican al peruano: el zapateado y el toque de cajón, que afloran en sus artes escénicas.

Desde hace 15 años el peruano se siente más mestizo, uno de nuestros grandes logros, más allá de la economía y las cosas que pueden surgir del desarrollo del país, expresa el músico y compositor Lucho Quequezana (Lima, 1974). Es decir,empieza a asumirse costa, sierra, selva, y sentirse orgulloso.

Entrevistado, Quequezana re­cuerda que antes de eso el país estaba muy polarizado por la cuestión de la violencia que vivíamos. Para los de la costa la música de la sierra era sólo para ellos, y para los de la sierra la música de la selva tenía que quedar allí, este tipo de cosa.

Estábamos super mal

Actualmente, Perú pasa por un procesobonito de afianzamiento de la identidad. De acuerdo con el músico, quien desde hace un lustro desarrolla el proyecto Raíz en colegios, ahora un chico de tercer o quinto grado dice que Perú es lo máximo. Eso, a diferencia de mi generación cuando teníamos esa edad, todo el Perú se quería ir a cualquier país, porque estábamos súper mal.

Para Quequezana un país sin raíces, sin identidad, no existe. Habla de la necesidad de que un joven alguna vez en su vida tenga la oportunidad de tener un instrumento tradicional en sus manos. Que después lo lleve a su banda de reggae o lo que quiera, eso ya es algo que nadie puede controlar. Pero que descubra que es parte de una cultura que ha dado este tipo de sonidos, esta historia, y que nos ha entregado estos instrumentos.

Así que al disminuir los problemas internos del país, de pronto el peruano despierta de su depresión y empieza a aquilatar lo que tiene: Puedo viajar, me voy por tierra a la sierra, a la selva, y descubro cosas. Un gran apoyo para reforzar la identidad ha sido el despegue de la gastronomía. No hay peruano que no te diga que la comida peruana es exquisita. Hay un proceso de identificación bastante fuerte que ha ayudado también a desprejuiciar, asegura el entrevistado.

Al igual que la gastronomía da la posibilidad de probar varios platos, en la música el público tiene la oportunidad de escuchar una banda de rock o reggae o folclor o fusión o a la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN). Ahora las personas escuchan que algo es de Perú y dicen, ah, ha de ser bueno. Eso es el sueño. Es el oro más significativo que hemos podido tener en todo este tiempo. Y la música ayuda mucho al ser uno de los elementos integradores más fuertes que existe.

La creación del Ministerio de Cultura en 2010 le ha dado dinamismo a ese sector, señala Fernando Valcárcel Pollard (Lima, 1972), director de la OSN de Perú.Veníamos de épocas difíciles en que la Sinfónica no tenía una participación real en la vida cotidiana. Agrega: antes éramos Instituto Nacional de Cultura, con un presupuesto menor, al igual que una presencia menor en el país. Pero al ser un ministerio hay mayor presupuesto y cambia el modelo.

Perú principalmente se preocupaba por su patrimonio arqueológico, que es muy vasto y el gancho para venir, reconoce Valcárcel. Sin embargo, las artes vivas no tenían tanto presupuesto, y la Sinfónica era la Cenicienta. Ahora hemos hecho un cambio de radical, tenemos mucho mayor presencia dentro de nuestras instituciones. Hay mayor apoyo y tratamiento de todo el ministerio.

El deseo del director es que la OSN refleje lo que es Perú, que apoye mucho el elemento nacional. Quiero programar más música moderna, de compositor vivo. Apuntaría a mayor autonomía y que la sinfónica refleje y transmita los altos valores de la música académica peruana. Hay una gran tradición desconocida, pero que ya adquirió mayoría de edad desde el siglo XX, principalmente desde los años 50, cuando aparecieron los compositores más sobresalientes.

Otra agrupación que saca el orgullo de la casa es el Elenco Nacional Folclore (ENF), fundado hace seis años. No quiere decir que se haya dejado de lado la arqueología para dar más énfasis al folclor, dice su director, Fabricio Varela Travesí, sino quelos gobiernos se han dado cuenta de la gran variedad que tiene el folclor peruano gracias al mestizaje que tenemos, que nos ha dotado de diferentes colores, matices, influencias, lenguas y músicas.

Desde hace dos años el ENF ha llevado de gira el espec­táculo Orgullo, en el que combina las danzas con testimonios de personas de la calle tomados previamente: “Les preguntamos, ¿por qué sientes orgullo de ser peruano? Las personas tienen infinidad de respuestas. Tras el espectáculo, el público se siente orgulloso. Dice: ‘tengo orgullo por lo que ustedes hacen por las danzas porque nos han enseñado un poco más de lo es mi patria’”.

Otro espectáculo, Retablo, provoca que el público grite en plena función ¡viva Perú! Te dicen: no conocíamos esto, no sabíamos lo que teníamos. Este es nuestro público objetivo. No es tanto llenarles las expectativas a los conocedores del folclor, queremos captar cada día más personas que se interesan por consumir el folclor.

Parte muy relevante del mestizaje peruano es lo que respecta a los descendientes de las etnias africanas traídas a América durante la Colonia. Los afroperuanos hemos contribuido mucho al fortalecimiento de este país, contribución que no se ha visibilizado, afirma Luis Sandoval Zapata, director de Teatro del Milenio, que ha producido obras con base en las expresiones de dicha cultura.

Sandoval calcula que los afrodescendientes ocupan casi 10 por ciento de la población. Asegura que no se ha hecho un censo en muchos años y que los últimos no demostraban la totalidad de los afroperuanos, porque hubo quienes no querían ser afrodescendientes; decían que eran de otra etnia.

Agrega: El país es bien mezclado, así, no sólo los que tenemos la forma de afrodescendientes lo somos, hay muchos que parecen mestizos o más bien descendientes indígenas y tienen mucho de afrodescendientes. En las obras de Teatro del Milenio rescatamos eso, así como la mezcla entre lo andino y lo africano que ha sido muy rica tanto en la cultura, las danzas, la música, la religiosidad y la forma de ser de los peruanos.

La Jornada/Merry MacMaster

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