Una familia, detrás de asesinato de estudiante de Cobao

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HUAUTLA DE JIMÉNEZ.- Tras varios meses de indagaciones a cargo de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) para dar con los responsables del crimen de la estudiante del Plantel 13 del Cobao, Dulce Melissa Martínez Allende, de 17 años de edad, los autores materiales fueron aprehendidos.

Toda una familia estaba de tras del artero asesinato que conmocionó a la Sierra Mazateca y originó movilizaciones principalmente en Huautla de Jiménez para demandar el esclarecimiento del caso.

El pasado 19 de mayo, Dulce Melissa fue reportada como desaparecida por sus familiares. Se dirigía a su escuela pero nunca llegó a ésta ni tampoco a su casa, por lo que comenzaron a buscarla por la noche de ese día.

La mañana del día siguiente, el cuerpo de la joven estudiante fue hallado semienterrado muy cerca de la vereda que utilizaba para ir de su casa al plantel del Cobao.

LAS INVESTIGACIONES

Desde el 20 de mayo, cuando fue hallado el cuerpo sin vida de Dulce Melissa, la AEI efectuaba diversas pesquisas para obtener información que llevara a los responsables del feminicidio.

A pesar de semanas enteras de labores de inteligencia, la investigación se detenía debido a que ciudadanos se negaban a colaborar con las autoridades por temor a sufrir represalias.

Pero cuando menos lo esperaban, un error de quienes parecían simples delincuentes exhibió la verdad sobre el crimen de Dulce Melissa.

EL DESLIZ

En solo dos semanas, en Huautla de Jiménez se habían disparado casos de robo de autopartes. La situación puso en alerta a las corporaciones policíacas, principalmente a la Policía Municipal de Huautla.

Los uniformados seguían las pistas de los ladrones de autoestéreos, hasta que una mujer fue detectada vendiendo uno de los aparatos hurtados. La persona a quien le ofrecieron el autoestéreo dio aviso a los policías municipales, quienes de manera discreta persiguieron a la vendedora hasta su domicilio.

Debido a que detectaron la presencia de más personas en la vivienda, solicitaron el apoyo de la Policía Estatal y de la Agencia Estatal de Investigaciones para efectuar la detención.

Cuando procedían al arresto de Brígida Valencia López de 22 años de edad, cerca de la casa marcaron el alto a un sujeto identificado como Mario Valencia López de 20 años de edad, quien cargaba un costal con autopartes; al ver a los policías sacó un arma de fuego y disparó su arma contra un agente estatal de investigación, mientras otros dos hombres salieron con un machete y un hacha para evitar la detención de Mario.

SE DELATAN

En el lugar, finalmente, fueron aprehendidos Mario Valencia López de 20 años de edad, Florencio Flores López de 19 años y Jorge Flores Martínez de 23 años, acusados de tentativa de homicidio.

En tanto Brígida López Rebollar de 50 años de edad, Brígida Valencia López de 22 años y María Martínez Juárez de 18 años quedaron detenidas por el delito de resistencias de particulares, por forcejear con los uniformados.

Pero uno de los jóvenes, de acuerdo con las corporaciones, pensó que habían sido detenidos por su participación en el asesinato de Dulce Melissa por lo que ofreció decir la verdad a cambio de un “mejor trato”.

Fue entonces cuando la historia cambió.

CONFIESAN CRIMEN

Mario Valencia Jiménez y Florencio Flores López confesaron su participación en el crimen de la joven estudiante del Cobao, ocurrido el 19 de mayo pasado.

Indicaron que entre las 8.00 y 9.00 horas de aquel día ya vigilaban a la estudiante y la esperaban en la vereda que usaba todos los días para asistir a su escuela. Fue ahí donde la interceptaron.

De acuerdo a la información pericial recabada, los victimarios primero abusaron sexualmente de ella, luego le asestaron tres puñaladas con un cuchillo en el cuello, mismas que le causaron la muerte, y finalmente semienterraron su cuerpo cerca de la vereda.

Uno de los sujetos, incluso, llevó a los agentes de investigación al sitio donde enterraron el arma blanca con la que causaron la muerte a la alumna Dulce Melissa.

FAMILIA CRIMINAL

La madre de los jóvenes, Brígida López Rebollar de 50 años, estaba enterada del crimen que sus consanguíneos habían cometido, según relataron ellos mismos. Incluso, colaboraba activamente vendiendo los artículos que robaban.

Los mismo hacían Brígida Valencia López de 22 años y María Martínez Juárez de 18 años; ellas se encargaban de comercializar los artículos robados. Por casi 10 años llevaban realizaban las mismas actividades delincuenciales.

Los tres hombres quedaron internados en el penal de Cuicatlán y las mujeres en el reclusorio femenil de Tanivet.

Ruta135/Redacción

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