Huicholes exigen reconstrucción de centro ceremonial

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Indígenas wixaritari (huicholes) perdieron los monolitos ancestrales de su centro ceremonial en Paso del Oso –sitio sagrado arrasado para construir la carretera Amatitán-Huejuquilla– y no han podido recuperar sus tierras invadidas por ganaderos, a pesar de que hace 61 años un decreto presidencial les reconoció 240 mil hectáreas como territorio oficial, denunciaron los afectados.


Paso del Oso era un centro ceremonial en la Sierra Madre Occidental, en el norte del estado. Fue destruido en 2007 para construir la carretera que va de Amatitán a Huejuquilla, a la que le faltan 19 kilómetros. Los wixaritari ganaron el amparo 596/2008 y exigieron la reparación del daño.

Con la obra se perdieron monolitos. Se acordó buscarlos, pero no se encontraron. Propusimos en asamblea comunitaria reconstruir Paso del Oso y nos aceptaron un proyecto que incluía el uso de concreto hidráulico y piedra ahogada para hacerlo ecológico, dijo Julieta Parra García, directora jurídica de la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública de Jalisco.

Sin embargo, el centro ceremonial continúa pendiente debido acuestiones presupuestales. Para la carretera se asignaron este año 20 millones de pesos, de los cuales 4 millones serán para reparar los daños en Paso del Oso.

Foto

Huicholes caminan sobre las ruinas del centro ceremonial Paso del Oso, en una peregrinación rumbo a Real de Catorce, San Luis PotosíFoto Arturo Campos Cedillo

Sentencias incumplidas

La entrega de 240 mil hectáreas se decretó en el sexenio del presidente Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958) y equivalen a 42 por ciento la superficie de Colima. Las invasiones en esa área se concentran en los límites entre Jalisco, Nayarit y Zacatecas.

Entre los municipios de Mezquitic, Xalisco, y La Yesca, Nayarit, los wixaritari interpusieron 45 juicios agrarios para recuperar tierras invadidas por ganaderos. En 12 procesos por la posesión de 12 mil hectáreas ya recibieron sentencias favorables, pero éstas no se han cumplido.

La inacción de las autoridades ha ocasionado que los indígenas intenten hacerse justicia por propia mano.Tuvimos que recuperar mil 318 hectáreas y ahí estamos desde agosto. Desalojamos al invasor Martín Muro, supuesto ganadero. Pero en total nos tienen invadidas 10 mil hectáreas, dijo Miguel Vázquez, presidente del comisariado de bienes comunales de San Sebastián Teponahuaxtlan y Tuxpan de Bolaños.

Otra amenaza al territorio wixárika se encuentra en San Blas, Nayarit, sitio sagrado donde el alcalde Hilario Ramírez Villanueva promueve un proyecto turístico. Sus opositores señalan que el munícipe tiene intereses personales en este negocio.

La Jornada/Juan Carlos G. Partida

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