El legado de la fotógrafa secreta

32

Una exposición recoge los retratos de la artista póstuma Vivian Maier

Nadie sabía con certeza de dónde venía Vivian Maier, la niñera de acento afrancesado, alta, algo excéntrica que, con su sempiterna boina, caminaba con paso militar. No tenía familia conocida ni vida social, en ocasiones sufría ataques de ira, su opinión sobre los hombres no era demasiado buena y llegó a coleccionar obsesivamente montañas y montañas de periódicos. Lo que sí sabían era que sacaba fotos, pues andaba siempre con su cámara Rolleiflex al cuello. Recopiló más de 100.000 negativos, pocos de los cuales llegó a revelar. Maier falleció en Chicago, en 2009, a los 83 años, y su historia es la de un éxito póstumo o tardío, esos artistas como Henry Darger o los Modlin (o incluso el cantautor Sixto Rodriguez) que son recuperados para el gran público en un tiempo que ya no es el suyo.

La niñera escondía un tesoro
En el caso de Maier, su obra fue adquirida en 2007 en una subasta de un guardamuebles como algo sin valor (380 dólares) por el joven John Maloof, que desde entonces ha sido su principal valedor y artífice del documental nominado el Óscar en 2013 Finding Vivian Maier. “Mi misión es poner a Vivian Maier en los libros de historia”, según ha declarado. El crítico y fotógrafo Allan Sekulla fue otro de los que advirtieron de la importancia de lo que, inopinadamente, había salido a la luz. Lo que Maloof encontró fue la obra de una fotógrafa autodidacta, anónima, alejada del mundo del arte que, sin embargo, y en un solo puñado de años, ya ha sido encumbrada por algunos al Olimpo de la fotografía estadounidense, junto a nombres como Robert Frank, Diane Arbus o Helen Levitt.

La fotografía de Maier es una fotografía de calle, cercana, dotada de un gran talento para el encuadre y la oportunidad, no falta de ironía o sentido de la tragedia. A partir del miércoles podremos ver en Madrid una buena selección de su obra, Portrait (self) portrait:Vivian Maier, centrada concretamente en su trabajo como retratista tanto de otros como de sí misma. Será en el Espacio Bernal (Libertad, 22) hasta el día 26.

Autorretratos
“Es una selección muy pertinente en tiempos como estos, cuando los autorretratos y las selfies han cobrado más importancia que en toda la historia”, explica el galerista Efraín Bernal. “Maier los cultivó con gran talento y sin ninguna vanidad: no le importaba tanto retratarse a sí misma como experimentar con los juegos de luz o con los reflejos”. En efecto, en los autorretratos de Maier ella no suele ocupar el centro de atención, sino que su imagen suele aparecer de manera lateral, reflejada en un escaparate o ser solo una sombra contra el suelo o contra el muro por el que unos niños trepan.

Esta forma de autorretratarse no hace más que añadir misterio a la ya enigmática figura de la niñera. ¿Por qué mantuvo su trabajo en el anonimato? “Probablemente se debiera a no estar en el contexto social adecuado y a su propia introversión”, opina Bernal, “pero, de alguna manera, esa desconexión con el mundo del arte posibilitó que pudiera desarrollar su trabajo sin interferencias artísticas y comerciales y que muriese haciendo simplemente lo que le gustaba: tomar fotos”.

El País/SERGIO C. FANJUL

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s